Hoy hablaré de esos pequeños pedacitos de arte o basura (no acostumbra a haber termino medio) que pueblan la pequeña pantalla... los spots televisivos (...y el sexo).
Hace tiempo que buena parte de la publicidad ha dejado de intentar vendernos un producto a intentar que asociemos algo placentero con éste. Comodidad, placer, éxito, atractivo, seguridad... muchas marcas ya no pretenden clamar las virtudes de un producto del que son conscientes que no se diferencia demasiado de la competencia, por lo que acostumbran a usar la publicidad para dotarlo de ese valor añadido.
Uno de los ejemplos más claros quizá sea Axe. Ya han pasado unos cuantos años desde su celebre spot "Love is in the air", simpático y provocador a partes iguales:
Hace tiempo que buena parte de la publicidad ha dejado de intentar vendernos un producto a intentar que asociemos algo placentero con éste. Comodidad, placer, éxito, atractivo, seguridad... muchas marcas ya no pretenden clamar las virtudes de un producto del que son conscientes que no se diferencia demasiado de la competencia, por lo que acostumbran a usar la publicidad para dotarlo de ese valor añadido.
Uno de los ejemplos más claros quizá sea Axe. Ya han pasado unos cuantos años desde su celebre spot "Love is in the air", simpático y provocador a partes iguales:
A partir de ese anuncio, su línea fue clara. Optar por buscar la provocación, la censura, con un punto picante y simpático, pero cada vez más simple y directo, estaba claro que lo que querían asociar a su producto era el éxito en el terreno sexual, de un modo simple, sencillo, automático, sin requerir ningún esfuerzo, independientemente del aspecto o posición del consumidor.
Una fórmula simple y una lista de spots casi interminable, donde los dos últimos siguen siendo un buen ejemplo de la línea tomada por esta empresa:
Una fórmula simple y una lista de spots casi interminable, donde los dos últimos siguen siendo un buen ejemplo de la línea tomada por esta empresa:
Pero llegados a este punto, es fácil darse cuenta que Axe no es la única compañía que ha optado por esta ecuación (sexo=valor añadido) a la hora de promocionar sus productos. Sin ir más lejos ayer me cruce con este spot de Levis:
Observad que, en esencia, ambas campañas terminan apoyándose en lo mismo, pero en la de Levis hay una diferencia sustancial. El valor añadido no es exactamente el mismo. En el caso de Levis aportan además de éxito, un aura de carisma, de atractivo, asocian el producto a algo que va un poquito más allá del sexo, donde éste prácticamente sólo es el premio final. Venden clase, desparpajo y te remarcan en lo que esto se traduce: éxito.
Dos maneras muy diferentes de vender lo mismo, pero en productos distintos. La inmediatez, lo simple, el no importa como seas, funciona igual, contra el te ofrecemos el plus que te hará irresistible, el que te hará ser el centro, te ofrecemos carisma y personalida y, en última instancia, también te ofrecemos sexo.
Dos campañas excelentes a su manera, pero... ¿con cual os quedáis?
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Dos maneras muy diferentes de vender lo mismo, pero en productos distintos. La inmediatez, lo simple, el no importa como seas, funciona igual, contra el te ofrecemos el plus que te hará irresistible, el que te hará ser el centro, te ofrecemos carisma y personalida y, en última instancia, también te ofrecemos sexo.
Dos campañas excelentes a su manera, pero... ¿con cual os quedáis?
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Estupendo análisis de la publicidad, otro día tienes que tratar sobre anuncios absurdos que parecen dirigidos a gente sin cerebro o con muy poco. De todas formas no sabría con que campaña quedarme,ya que generalmente prefiero el zaping.. jeje
ResponderSuprimirUn saludo!!
Pa lo que son la enorme mayoría hoy en día, que lo más que consiguen es producir vergüenza ajena, casi que el zapping es la mejor opción.
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