No todos los diseños que le hago y él se hace para plasmar en lienzo o donde sea termina pintándolos. Buceando por el disco duro me he encontrado unos cuantos de cuando empezamos y que parece que se han quedado en meros proyectos. Todos ellos de temática cinéfila:
Plantillas no consumadas
2 disparos
Caminaba despacio, pensaba en lo que había hecho. Más bien en lo que no había hecho. Era un cobarde, ahora sabía que era un cobarde. Aún sujetaba la pistola entre sus manos. La pistola aún estaba cargada. No había sido capaz de apretar el gatillo. Estaba llorando, se maldecía por ello, tenía que haberlo hecho, la vida de su familia dependía de ello, pero él no era un asesino.¿Por qué le habían escogido a él? ¿Por qué a él? No podía dejar de preguntárselo, no podía dejar de maldecirse a él y a su suerte. Su familia estaría muerta en breve. ¿Por qué no llamó a la policía? ¿Por qué por un momento había pensado que él podía ser un héroe? Héroe para algunos, villano para el resto sería más correcto. Y cuanto más andaba más sufría. Su familia debía estar escondida en algún zulo. Un zulo oscuro a la espera de sus verdugos. Su mujer y su hija. Su hija, la auténtica razón que tenía para seguir viviendo. ¿Por qué él se creyó esa mentira que dice que un hombre en una situación desesperada es capaz de hacer cualquier cosa? ¿Por qué le miró a los ojos antes de disparar? ¿El hecho de que ese hombre también fuese un padre de familia fue lo que le impidió apretar el gatillo? Pronto la organización terrorista se pondría en contacto con él. Pronto le comunicarían que su familia estaba ya muerta. Esa gente no entiende de negociaciones. Son gente despreciable, pero son gente de palabra. Su mujer y su hija. Su hija, su única razón para seguir viviendo…
Cogió con fuerza la empuñadura de la pistola. Puso el dedo en el gatillo. Levantó el brazo y apretó el cañón contra su sien… contó hasta tres. Volvió a contar hasta tres, así, tres veces. Ninguna tuvo el valor para apretar el gatillo. Parecía que no era un asesino y tampoco un suicida. Simplemente era un cobarde. Siguió andando, siguió llorando. Simplemente era un cobarde.
Portada: 2 disparos.
El suelo infinito (2ª Parte)
Instintivamente acercó la llave a la esfera, y sin saber muy bien porque empezó a buscar un agujero donde encajase. El ruido mecánico iba ganando en intensidad, pero iba perdiendo ritmo. Una extraña angustia se apoderó del muchacho y un sudor frío resbaló por su frente. Las manos le empezaron a temblar y la vista se le nubló ligeramente, sin saber muy bien porque, sentía pánico, un pánico profundo.
Cuando la situación estaba volviéndose insostenible, cuando se sentía en su fuero interno al límite del colapso, una superficie blanca, luminosa, rectangular surgió del no-suelo, vertical, a medio metro de los ojos del niño. Poco a poco fue perdiendo brillo hasta convertirse en un espejo.
El niño vio con asombro su reflejo, observó a su vez, atónito, como un mecanismo de complejos engranajes ocupaba una cuarta parte de su cabeza. Tardó poco en darse cuenta de que la llave que había encontrado no era para dar vida a esa curiosa esfera sino que servía para mantenerle activo. Temeroso acercó sus dedos al espejo para confirmar otro estímulo de realidad, al tocarlo una luz blanca volvió a envolverle, sintió como la esfera crecía a su alrededor y él se veía transportado a su interior. Una vez dentro observó en primera persona todo el proceso de transformación que había presenciado desde fuera. El azul impoluto de los océanos, las playas cristalinas del caribe, la nieve en los picos más altos… Para luego presenciar de un modo frenético la progresiva industrialización que terminaba con la destrucción de toda vida y belleza. Una vez terminado el proceso la luz blanca le volvía a rodear, para después despertar en un pequeño habitáculo rodeado de otros niños.
La clase de ética e historia del ecologismo sostenible había terminado. Mientras el profesor recogía el proyector de imágenes cerebrales les emplazó para el viernes siguiente. Los niños se acomodaron sus auriculares inalámbricos y se fueron callados, absortos en la música. El hombre había tardado, pero al fin había reconocido que las nuevas tecnologías debían ir en busca de un bien común global que incluía al planeta, parecía, sin embargo, que se había olvidado de la importancia de las relaciones humanas.
Como hacer un esténcil en Photoshop
Hoy me voy a atrever con mi primer tutorial. Espero hacerlo lo suficientemente intuitivo y detallado como para quien se interese por el mundo del esténcil y quiera empezar a trastear pueda componer sus primeros diseños sin muchas complicaciones. Precisamente porque es mi primer tutorial, hoy me limitaré a explicar el método más sencillo y el que yo, personalmente, más utilizo a la hora de diseñar mis plantillas.
Sin más preámbulos allá vamos.
Lo primero de todo es seleccionar una imagen adecuada. Y con esto no me refiero a una imagen original para el diseño, eso es una cuestión personal. Me refiero a una imagen de cierto tamaño y nitidez, que se pueda ampliar en caso de ser necesario y que no resulte en exceso pixelada. Si la imagen con la que deseamos trabajar no cumple ese requisito es posible que el esténcil no nos quede tan nítido como deseamos y tengamos que usar otro método.
Yo voy a utilizar la siguiente imagen.
Como la original tiene un tamaño relativamente pequeño (350x350) lo primero que voy a hacer es ampliarla hasta alrededor de 800x800
Imagen-Tamaño de imagen (aseguraos de tener marcada la opción “restringir proporciones”)
Una vez tenemos la imagen con un tamaño óptimo para trabajar procederemos a seleccionar lo que será propiamente nuestro esténcil. En mi caso he optado por componer la azafata que está en primer plano.
Para seleccionar podéis optar por usar la varita mágica, pero para unos mejores resultados yo recomiendo utilizar la herramienta pluma.
Una vez seleccionada la herramienta, con cuidado, click a click vamos marcando el contorno exterior de la figura.
Una vez cerrado el contorno, clickamos con el botón derecho dentro del mismo y aplicamos la opción: Hacer selección…
En el cuadro de diálogo que aparece seleccionad un radio de calado de 2px y mantened seleccionada la opción suavizar.
Una vez hecha la selección y con una de las herramientas propias de selección habilitada (bien sea la varita mágica o la herramienta de selección de marco rectangular). Clickad con el botón derecho dentro de la selección y seleccionáis la opción capa vía cortar. Una vez hecho esto ya podéis suprimir la capa fondo.
Para realizar este último paso clickáis con el botón derecho encima de la capa fondo. Seleccionáis la opción capa a partir de fondo. Volvéis a clickar con el botón derecho encima de la capa y eliminar.
Una vez realizados estos pasos deberías tener la imagen de este modo:
Eliminamos la parte del fondo que ha quedado dentro de la imagen, entre el brazo y el cuerpo utilizando el mismo método de selección anteriormente explicado.
Una vez tenemos la imagen deseada perfectamente recortada empezamos con el proceso propio de creación del stencil.
Aplicamos lo siguiente.
Imágenes-Ajustes-Umbral…
Aparece un cuadro que nos permite jugar con el nivel de umbral. Observamos que, por regla general el nivel de umbral requerido para toda la imagen no será el mismo para las distintas zonas. Cuando el vestido lo tenemos del modo deseado, la cara nos queda demasiado oscura, y cuando la cara nos queda tal y como queremos el traje tiene demasiado blanco.
La solución a este problema pasa pues, por aplicar umbral a las distintas zonas. La ventaja que tiene este filtro es que una vez aplicado, aunque lo vuelvas a aplicar encima, no varía el resultado anterior, por lo que podemos trabajar con facilidad en muchas zonas, sin tener que preocuparnos de seleccionar sólo la zona que nos interese.
Para esta parte del proceso, y a diferencia de los pasos anteriores, sí recomiendo utilizar la varita mágica para realizar las selecciones, ya que el radio de calado podría convertirse en un problema y la herramienta de la varita es bastante más rápida cuando no se requieren selecciones muy precisas.
Primero se lo aplicamos a la cara.
Luego al resto de la imagen.
El stencil está ya casi terminado. Sólo queda suvizarlo del siguiente modo:
Aplicamos un filtro de desenfoque box-blur de un radio de 1 o 2 píxeles. Podemos jugar con el tamaño de la imagen para realizar lo que serían interpolaciones a píxel y medio.

Finalmente aplicamos un ajuste de curvas:
Imagen-Ajustes-Curvas

Si deformamos la curva hacia arriba la imagen se vuelve más clara y si lo hacemos hacia abajo la imagen se vuelve más oscura. Jugamos con esta herramienta hasta conseguir el resultado deseado.
Y con este paso el stencil está terminado, sólo queda comprobar que el dibujo es recortable de una sola pieza y si no quedan zonas demasiado débiles. Pintáis el fondo de un gris medio y ya podéis llevarlo a imprimir (o imprimirlo vosotros mismo si es de un tamaño pequeño).
Bueno, espero que os sea útil e intuitivo.
El suelo infinito (1ª Parte)
Había caminado todo ese tiempo a paso ligero a través de lo que parecía una estructura cíclica, sin principio ni fin. Hasta donde alcanzaba su vista sólo era capaz de observar el negro más absoluto, interrumpido por una línea blanca, lejana, aparentemente inalcanzable, posiblemente un horizonte virtual. Tampoco hubiese sido capaz de afirmar con seguridad que lo que pisaba fuese realmente un suelo ya que la superficie por la que vagaba hubiese sido absolutamente imperceptible si no fuese por los continuos destellos que aparecían en forma de baldosas eléctricas que abarcaban una superficie de aproximadamente un metro cuadrado a cada paso que daba, para luego desvanecerse al siguiente paso. Del mismo modo que nada parecía indicar la existencia de un suelo al uso, tampoco nada predisponía a creer en la existencia de una bóveda celeste que descansase sobre su cabeza. Bien podría haber estado andando a través de una cinta de Moebius, haber quedado atrapado en un agujero de gusano, o haber sido enjaulado en un pequeño reducto del más absoluto vacío. Pero el hecho es que el muchacho tampoco se había llegado a plantear tal circunstancia, simplemente se había limitado a seguir andando.
Sin embargo, ahora había encontrado algo nuevo, un pequeño objeto se había cruzado en su camino y una leve sensación de curiosidad le había obligado a detener su marcha. A escasos metros de él, aparentemente flotando, se encontraba lo que parecía una pequeña llave de las que se usaban para dar cuerda a los antiguos juguetes de los niños, a los juguetes fabricados antes que las pilas llegasen al mercado. El niño, tras un pequeño instante de titubeo dio dos pasos más, se agachó y recogió con delicadeza esa llave. Observó detenidamente sus formas intentando descifrar su posible utilidad, después de varios minutos fijándose desde todos los ángulos posibles en las formas de la llave alzó la mirada. Con sorpresa observó que a unos veinte metros, también flotando en esa nada absoluta, había aparecido un pequeño objeto esférico.
El chico avanzó hacía él, esta vez su curiosidad era manifiesta, su corazón latía un poco más rápido de lo normal, nunca había apreciado un cambio en la regularidad sincopada del pequeño órgano que palpitaba en su pecho. Una vez tuvo la esfera a sus pies quedó boquiabierto. No por su tamaño, ya que apenas debía tener más de diez centímetros de diámetro, sino por la increíble complexidad de formas y colores que conformaban su superficie y que no había podido apreciar hasta tenerla a sus pies. La recogió aún abrumado por la fascinación y repitió el mismo proceso de meticulosa observación que ya había realizado con la llave encontrada instantes antes. Llave que aún sujetaba en su mano izquierda.
La sonrisa de un payaso
Llegó al portal que daba acceso al bloque sobre las once de la noche. Era enero, ya habían pasado las fiestas y las luces navideñas poco a poco habían ido desapareciendo de las calles. La alegría que hacía escasas semanas se apreciaba en las caras de la gente poco a poco se había ido agriando. Muchos habían estirado un poco más el brazo que la manga y en tiempos de crisis esto podía significar una cuesta de enero un poquito más abrupta y pesada de lo que ya era habitual. La guinda la ponía el frio, a poca gente le gusta el frio, y ese fue un invierno especialmente helado.
Antes de abrir la pequeña verja que daba paso a la puerta del edificio levantó la mirada mientras metía la mano en el bolsillo de su abrigo en busca de las llaves. Observó con una expresión distante, triste, pero de absoluta serenidad que difícilmente se podía apreciar debajo del espeso maquillaje, la fachada de ese viejo bloque de pisos. Una fachada gris, completamente funcional, sin personalidad, propia de la arquitectura soviética de los barrios obreros más humildes. Poco a poco desvió la mirada hacia los edificios adyacentes, primero a su izquierda y luego a su derecha para terminar de comprobar que sólo el número del portal distinguía su bloque del de sus vecinos. De repente una brisa helada atravesó su chaqueta y un fuerte escalofrío recorrió todo su cuerpo obligándole a buscar con más ímpetu las llaves.
Abrió la puerta de la verja aún titiritando y ya más recompuesto acertó a la primera en meter la llave en la puerta que daba al vestíbulo. Una vez dentro observó con resignación las escaleras, vivía en un quinto y no había ascensor. Empezó a subir parsimoniosamente las algo más de cien escaleras que le separaban de su pequeño apartamento. Tampoco hubiese podido subir más rápido, ya que hacía algunos años que padecía de cierto dolor de rodillas, un principio de artrosis, que se veía irremediablemente agudizado en invierno. Tras algo más de cuatro minutos que se le hicieron interminables finalmente alcanzó la puerta de su morada, de la que decir que era humilde sería hacer uso de un eufemismo, ya que más bien parecía una ratonera. Abrió la puerta con pesadez, y con la misma expresión con la que había observado la fachada examinó el diminuto apartamento.
Sólo tres habitaciones lo conformaban, una pequeña cocina que hacía las veces de comedor, una habitación aún más pequeña con una cama individual de somier flácido y colchón raído y un cuarto de baño donde parecía mentira que hubiesen conseguido meter la ducha, el W.C. y el lavabo y donde a buen seguro podías defecar mientras te lavabas los dientes y te lavabas los pies.
Nada más entrar abrazo a su vieja compañera de fatigas y acercó su boca a suya, esperando encontrar en ella algo que le ayudase a seguir adelante. Tras el largo beso volvió a depositar la botella de Vodka barato encima de la cajonera y encendió la calefacción. Mientras esperaba que la temperatura subiese algunos grados para quitarse la chaqueta. Prendió un pitillo y lo fumó sin prisa alguna y siguió contemplando la austeridad de su vivienda. Sólo disponía de tres electrodomésticos, la nevera, el televisor y una lavadora además de los fogones. El mobiliario también brillaba por su ausencia, disponiendo sólo de un armario, una vieja cajonera carcomida por la humedad y los insectos, una mesa y un par de sillas cojas junto con la ya mencionada cama.
Tras apurar al máximo las últimas caladas del pitillo se levantó de la silla, y aún con el ambiente algo frío se quitó la chaqueta y el sombrero. Debajo aún llevaba su viejo disfraz que guardaba como oro en paño, pero que inexorablemente el paso del tiempo había mermado la viveza de sus colores. Había pensado algunas veces en renovar el vestuario, puesto que era su herramienta de trabajo, pero el hecho de disponer siempre del dinero justo para ir subsistiendo y la nostalgia que le producía la idea de desprenderse de él le habían echado siempre para atrás.
A pesar del cariño que le tenía, su traje de Clown no tenía nada de especial. Pantalones verdes, que en su día debía haber sido un verde alegre e intenso, pero que en esos momentos parecían más bien de un caqui tristón, unos enormes zapatos rojos que siempre guardaba en su maletín de accesorios, una camisa amarillenta de la que no se podía afirmar con seguridad si en su día había sido blanca o amarillo intenso y unos tirantes a juego con sus zapatos. Este era su atuendo de trabajo, que completaba con una peluca verde, que gracias a estar hecha de un material sintético aún conservaba toda fuerza y color original, un maquillaje que había ido perfeccionando con el paso de los años y la ineludible nariz roja , grande y redonda que caracteriza a todo payaso que se precie.
Tras dejar aparcados chaqueta y sombrero encima de la cama se dirigió al pequeño cuarto de baño y se detuvo delante del espejo. Se quedó ahí parado contemplando su cara aún maquillada, forzó una mueca alegre que tenía ensayada y automatizada. Tras un breve momento de reflexión se dispuso a borrar el último vestigio de alegría que habitaba ese apartamento. Cogió la toalla, la empapó en agua y poco a poco fue quitando las distintas capas de maquillaje. Empezó por el contorno de los ojos, siguió por los labios, para luego continuar con el resto de su cara.
Y mientras la toalla iba descubriendo poco a poco las arrugas propias de un señor que ya había rebasado la cincuentena, las ojeras propias de una persona que acumulaba cansancio día tras día y la triste mirada de una persona solitaria que parecía haber renunciado ya a la felicidad y que sólo parecía esperar la llegada del ocaso de su vida, mientras recordaba las múltiples sonrisas que había provocado a multitud de niños y no tan niños se preguntó:
Reciclaje
Una imagen puede usarse para muchas cosas, a veces se le da vueltas con el tiempo. Eso sucedio con una de las imagenes de la carpeta. El niño mecánico. Empezó siendo un dibujo.
Más tarde mi hermano propuso ese dibujo como diseño para la camiseta de su instituto y le pidieron un lema, un slogan. El resultado fue este:
Finalmente, hacía un tiempo que había empezado a escribir una novela y me di cuenta que tanto la imagen como el lema eran ideales como título y portada. El resultado final, este:
ETERNIDAD
Hasta ahora lo único que había publicado eran pequeños microrrelatos ilustrados, pero como ya dije en este blog todo cabe, de modo que aquí os dejo un relato con un poco más de chicha.
ETERNIDAD
Hoy me he levantado hastiado, es superior a mí, hace semanas que eso sucede, no puedo evitarlo. No sé porque me quejo, he descansado bien, he dormido lo que he querido. Tengo una bonita esposa, me quiere incondicionalmente, es una amante entregada y una madre cariñosa. Mis dos hijos han nacido sanos, son inteligentes, guapos y respetuosos. No puedo pedir más. Quizá una ducha me ponga de mejor humor.
El agua ha salido tibia, el gel exfoliante ha limpiado en profundidad mi piel tersa, perfecta, frente al espejo, aún empapado observo con desprecio la absoluta perfección de cada recoveco de mi cuerpo. Soy más guapo de lo que incluso era capaz de soñar. Mis facciones son completamente simétricas, absolutamente armoniosas y a la vez sensuales, con un punto exótico. Ojos verdes, labios carnosos, piel morena, un cuerpo esbelto y tonificado de quien dispone de una genética privilegiada y además ha sabido cuidarse.
Mi trabajo es simple, delego casi toda la responsabilidad en otra gente, yo sólo debo limitarme a recoger los sustanciosos beneficios. Soy el propietario de una de las mejores agencias de representantes de actrices y modelos y mi única preo¬cupación consiste en tener contentos a mis jóvenes empleados. Además de tener una oportunidad inmejorable de seducir y acostarme con las mujeres más bellas del mundo.
Me llamo John Friedrich Hatson y vivo en el paraíso, en mi propio paraíso y la verdad es que ya me he cansado de él. ¿Por qué esa maldita empresa no contemplo esa po¬sibilidad? ¿Tan remota les parecía?
Es aburrido. Todo es insulso, vacuo, demasiado fácil, no hay emoción ni interés. Es una mierda.
Le ofrecemos la eternidad. Sea su propio dios. Escoja su destino, sea quien siempre quiso ser. ¿Para qué esperar a la muerte para vivir la esperanza de un falso paraíso? Eso era lo que rezaba su cártel. No eran una secta. Tampoco mentían. Decían la verdad. Podían ofrecer la existencia deseada durante toda la eternidad. Hubiese sido un estúpido de no haber aceptado, ¿verdad? Lo cierto es que por aquella época la respuesta a esta pregunta me resultaba tan evidente que no recuerdo ha¬ber llegado ni tan siquiera a planteármela.
Pero de eso hace tanto tiempo... no soy apenas capaz de precisar cuánto. Quizá hace siete, quizá ocho siglos... de lo que la tierra se entendía como siglos. Ahora es casi imposible encontrar una referencia válida para contabilizar el tiempo. El tiempo depende de mi voluntad, lo que yo recuerdo y lo que yo quiero olvidar. Es posible que efectivamente hayan pasado tan sólo siete siglos, o vete a saber si hace siete siglos opté por reiniciar mi conciencia, mi memoria y parte de mi ser. De haberlo hecho me sería imposible saberlo. Del mismo modo, de haber sucedido tampoco tendría porque haber sido la primera vez.
No recuerdo mi aspecto, mi verdadero aspecto. ¿Cómo era? De hecho ya no recuerdo nada de mi vida. A buen seguro que no era perfecta, pero era mía. Aunque lo que vivo ahora también es mío, incluso más propio de lo que lo era mi propia vida. Pero no es vida. Y parece claro que tampoco es el paraíso prometido. En el paraíso no sería tan desdichado.
Necesito conocer otra gente, estoy harto de este acto de mastodóntico onanismo. Vivo encadenado a mi propia solitud. Maldita estructuración de celdas independientes de memoria. Maldita Rom, maldita Ram, maldito sol y maldito el satélite de le cojones donde está alojado mi propio pedacito de eternidad. ¿Cómo no pude darme cuenta en su momento que firmaba mi reclusión en una cárcel de paredes de cristal?
¿Por qué coño no pensaron en esto? ¿Por qué me ofrecieron la eternidad sin darme derecho a la muerte? Quiero morir. No puedo morir. Ya estoy muerto. Mi cuerpo hace siglos que es ceniza. Ahora sólo sufro en mi propio purgatorio. Quizá el mejor de los purgatorios, pero un purgatorio al fin y al cabo. Creo que voy a volver a resetear. No puedo morir, pero al menos puedo olvidar, voy a volver a este mismo paraíso, así lo escogí, y viviré en él hasta que mi consciencia retome esta misma sensación de hastío.
Primeros coqueteos con el Stencil
Todo el mundo tiene sus comienzos y primeros intentos, estas son los dos primeros sténcils que realizo mi hermano a partir de fotos encontradas por la red. El ratón fue su primero tributo a Banksy, luego lo repitió quedándole francamente mejor. Cuando tenga una foto disponible a mano también la subiré para que podáis apreciar la diferencia.
Banner Animado BasketPC
Aprovechando la base y el estilo del banner anterior he aprovechado para crear mi primer banner animado. Concretamente para BasketPc.com, un juego on-line donde colabora un amigo mio.
ESTÉNCIL 1,80
PUBLICIDAD
Área de trabajo
ARTE Y PUBLICIDAD: Josep Renau
Que la publicidad y el arte son dos disciplinas fuertemente ligadas a las que posiblemente sólo diferencia la finalidad con la que se producen sus obras es algo evidente, o al menos hubo un momento que lo parecía. Buscando por internet es muy fácil encontrar carteles de los años treinta y cuarenta dignos de ser expuestos en muchos museos. Hoy día la cosa parece haber cambiado y la mayoría de cárteles que podemos ver bien sea en una parada de autobús, bien sea circulando por una autopista parecen realizados de forma mecánica y prefabricada según el tipo de producto que se anuncia. Parece que la publicidad a través de los carteles ha pasado a ser una via secundaria de promoción y que los esfuerzos creativos actualmente se centran más en los medios audiovisuales o multimedia. Las grandes estrellas del panorama publicitario son actualmente los spots y me atrevo a vaticinar que cuanto más prolifere el ocio doméstico a través de la red, cada vez más los esfuerzos de los publicistas se centraran en nuevos modelos cada vez más efectivos (y esperemos que menos intrusivos y molestos) a través de la red.
Pero de esto no quiero hablar hoy. Hoy me apetece hablar de carteles y propaganda, carteles realizados en los años 30 y más concretamente de un nombre propio: Josep Renau. Autor de numerosos carteles propagandísticos que aparecieron durante la guerra civil y un artista que centro cátedra y cuyo estilo es imitado todavía por bastantes artistas (quizá el más significativo sea “Giant Obey”). Os dejo con algunas de sus obras, esperemos que algún día se vuelvan a hacer carteles tan vistosos y elegantes como estos, aunque creo que eso será difícil que suceda.





































