-Llamar a la puerta de una editorial importante.
-Ganar un concurso literario.
-La autoedición.
La primera opción es casi una utopía. Todas las editoriales importantes, las que están dispuestas a correr con todos los gastos de edición, promoción y distribución tienen en nómina una larga lista de autores más o menos consagrados y contrastados. Autores que suponen un riesgo menor y cuya producción es suficientemente prolífica para garantizarles un buen puñado de obras para ampliar el catálogo anualmente. Un autor novel, en la mayoría de los casos es una opción de alto riesgo, una apuesta. Una apuesta cuyo margen de beneficio potencial extra respecto un autor en nómino la mayoría de veces es tan escaso que no merece la pena aceptar el riesgo. Por lo tanto para que a un autor novel una editorial importante decida publicarle su obra, deberá no aportar una obra buena, sino que su obra deberá rozar lo excepcional. O eso, o tener suficiente gancho en el contexto social del momento como para que parezca un producto interesante. Y aún así lo más probable es que algún autor más conocido ya haya escrito sobre el tema.
De modo que siendo realistas, las opciones de que te publiquen en una gran editorial sin credenciales bajo el brazo es ínfima.
La segunda opción es algo más plausible, pero evidentemente primero debes ganarlo. Un premio ya es una credencial, pero aún así es posible que no sea suficiente. Muchas obras premiadas en premios menores terminan acumulando polvo en un cajón, con suerte consiguen la edición en una pequeña editorial, sin promoción ni gran distribución, por lo que todo su periplo comercial termina en una única edición de tirada corta, lo suficiente para que quien puso el dinero para el premio recupere su inversión.
Luego está la posibilidad de ganar un premio importante. Pero siendo objetivos y realistas, lo cierto es que esa opción es casi tan plausible como que una editorial de buenas a primeras publique tu obra.
De modo que como podéis ver, para los amateurs, los escritores noveles con la ilusión de ver algún día la obra en las estanterías de una librería las posibilidades se reducen a ínfimas. Esta desilusión a veces conduce a críticas a un sector al que se quiere pertenecer. Esa es la reacción más habitual de quien ha escrito una obra con todo su cariño y luego ha visto como se la despreciaban. Como maldecía a aquellos que no querían arriesgar su dinero en un sueño ajeno. La mayoría de gente se queda en esta fase y termina por desechar la opción más plausible: la autoedición.
Y es que si estás tan convencido de que tu obra merece la pena, ¿por qué esperar a que otros arriesguen su dinero? ¿Por qué no apostar decididamente por uno mismo?
La respuesta a esas preguntas es evidente. Porque cuando llega la hora de rascarnos nuestros bolsillos duele y las cosas ya no parecen tan claras como creíamos. Pero si realmente creemos en nuestro trabajo, ¿por qué no tirar para adelante?
¿Quizá por qué la inversión resulte excesiva? ¿Quizá por desconfianza de según que editoriales que ofrecen estos servicios? ¿Quizá por qué los tramites a hacer si uno mismo quiere llevar todo el proceso pueden sobrepasarle? ¿Quizá por qué a veces se tiende a pensar a lo grande, a pensar de forma binaria, o blanco o negro, y no sopesar toda la escala de grises que quedan en medio de los diferentes factores?
Para responder a todas estas preguntas quizá lo mejor sea que vayamos por partes. Primera cuestión, ¿corremos nosotros con todo el trabajo o decidimos contratar los servicios de una editorial?
Si nos decidimos por lo segundo, hagámoslo con una editorial de confianza, y llegados este punto, ¿qué mejor que volver a llamar a las editoriales importantes, pero con una propuesta algo distinta?
Si la obra realmente merece la pena, y la han desechado por no correr el riesgo de una inversión costosa sin suficientes garantías de éxito, ¿por qué no les propones compartir gastos en la inversión, en ajustar una edición acorde a tus posibilidades y respetando su opinión? ¿Por qué no les propones una primera edición en una de sus colecciones, una tirada corta, pero que aún sin una gran promoción, ya es mayor publicidad de lo que podrías conseguir en una editorial pequeña?
Evidentemente la inversión que te pueden pedir incluso para una tirada corta puede ser cuantiosa. Evidentemente pueden declinar tu ofrecimiento si no consideran que tu obra no cumple unos estándares que ellos consideren mínimos. Pero de tener una obra con auténtico potencial, de creer realmente en ella, y de tener la liquidez suficiente como para costear el proceso, ese puede ser el mejor camino hacia ver tu sueño cumplido.
Es obvio que en esa opción. Aún arriesgando de tu bolsillo, es posible que te cierren las puertas. Si te cierran las puertas siempre puedes llamar a editoriales menores, editoriales dispuestas a editar lo que sea con tal que el cliente lo costee. ¿Pero realmente merece la pena arriesgar tanto cuando te han dicho por activa y por pasiva, que quizá tu obra no tenga hueco? Editar un libro es un proceso costoso, y editar por vanidad puede ser una experiencia cara y más frustrante incluso que las negativas recibidas hasta entonces.
¿Y llegados a este punto no queda otra alternativa? ¿Y si alguien no quiere arriesgar su dinero, o simplemente no puede permitírselo debe renunciar a su ilusión?
La respuesta es no. Aún queda una última alternativa para todos ellos. Una alternativa económica, pero aún así posiblemente deficitaria, pero que como mínimo puede servir para satisfacer la vanidad y la ilusión del autor.
Esa alternativa es las editoriales de imprenta bajo demanda cuyos principales exponente son Lulú y Bubok, pero que metiéndose en google es sencillo encontrar un buen puñado más con servicios y precios ligeramente distintos. Estás empresas te permiten poner a disposición del gran público tu obra impresa, puedes hacerlo desde prácticamente cero euros si tu corres con todos los trámites, es decir:
-Tramitación del ISBN.
-Tramitación del depósito legal.
-Hacerse cargo de la facturación de los beneficios.
Pero si renuncias a ganar dinero con tu obra, puedes llegar a publicar a coste 0, puedes tener en casa unas cuantas copias de tu obra por un módico precio, y experimentar la satisfacción de que al fin tu obra tiene un salida. Luego si quieres ir un poco más allá, si te decides a tramitar el ISBN, el depósito legal, y decides tener un libro comercial a pleno derecho puedes embarcarte en la promoción a pequeña escala. En la distribución en un ámbito local, a pequeña escala, y quizá, con suerte y sudor, consigas que tu sueño crezca hasta colmar tus expectativas.
Yo estoy en ese proceso. De momento no voy a llamar a ninguna editorial con mi primera novela, demasiado breve, poco comercial y demasiado personal como para que me la acepten. En mi opinión interesante, incluso escrita con soltura, ¿pero qué voy a decir yo?
Lo que sí voy a hacer, aunque a medio plazo, es lo segundo, muy posiblemente me anime a gestionar el ISBN y el depósito legal y la distribuya en el ámbito local. De momento la tenéis disponible en Bubok a precio de coste. Podéis echarle una ojeada, bajaros la previa y decidir si promete lo suficiente como pagar lo que vale dándole al siguiente enlace.
AL RITMO DE UN MONÓTONO TIC-TACPero como la mayoría de los que estáis leyendo esto no estáis aquí para atender a la promoción ajena, sino para iniciaros en la vuestra, os voy a hacer un pequeño obsequio que me encontré por la web. Una imprenta digital de precio muy competitivo. Allí es donde he encargado mi libro para tenerlo yo, y el resultado ha sido todo lo bueno que se podía esperar. De modo que como agradecimiento por haber llegado hasta aquí, por haber leído mi modesto artículo, comparto contigo esta información. Si tu libro tiene menos de 200 páginas puedes conseguir cuatro o más copias por cinco euros la unidad encargando vuestros libros en esta imprenta:
PRINTCOLORWEB.