El camino hacia la felicidad

votar

.

"El camino hacia la felicidad"

Monográfico: Jean Seberg

votar

Mi hermano y yo hemos decidido preparar un pequeño monográfico sobre las grandes actrices del siglo pasado. Cada entregra será el retrato de una de ellas, plasmado en blanco y negro utilzando la técnica del esténcil multicapa.

Inauguramos pues este proyecto con uno de los rostros más bellos de la historia del cine: Jean Seberg.



Nació en Marshalltown, en el estado de Iowa. Su máximo deseo fue ser actriz de cine. Estudió en la Universidad de Iowa y después consiguió el papel protagonista de la película Juana de Arco, dirigida por Otto Preminger de 1957. Según la documentación existente, para este papel se recibieron ofertas de 18.000 candidatas.

Al año siguiente, Seberg hizo su segunda película, también con Preminger, Buenos días, tristeza (Bonjour tristesse), adaptación de la exitosa novela de Francoise Sagan. Un año después protagonizó junto a Jean-Paul Belmondo el filme Al final de la escapada (À bout de souffle) , de Jean-Luc Godard, que la convirtió en una actriz conocida en Europa. No tuvo la misma suerte en los Estados Unidos, por lo que siguió trabajando en Europa. Hizo numerosas películas, algunas de ellas con los mejores directores, pero con éxito variable.

Fue simpatizante de los Panteras Negras, hecho que le trajo ciertas complicaciones con los sectores más reaccionarios de Hollywood, que orquestaron campañas contra ella. Hasta llegó a ser vigilada por el FBI.

En algunas ocasiones Seberg regresó a Estados Unidos para rodar una película, entre ellas Lilith (1964), una tierna historia romántica con Warren Beatty, y el famoso western musical La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), con Clint Eastwood y Lee Marvin.

Seberg estuvo casada en cuatro ocasiones. Sus tres primeros matrimonios terminaron en divorcio. En 1979, a los 41 años de edad, murió en circunstancias no del todo aclaradas. Parece ser que Seberg fue una persona más frágil y vulnerable de lo que aparentaba, y que se suicidó con una sobredosis de barbitúricos. Su hija Nana murió a los dos días de nacer, y nunca se recuperó del golpe. Intentó suicidarse el día en que hubiera cumplido años en 1979. Encontraron su cuerpo en lo que parece ser que fue su octava tentativa.

Carruatges Mitjana

votar

Hoy actualizamos con un diseño hecho para la parte trasera del carruaje de mi padre.


Tutorial: De foto a dibujo

votar

Hoy me voy a atrever con mi segundo tutorial de Photoshop, que más bien es un "briconsejo" para dar de un modo rápido y muy sencillo la apatiencia de un dibujo a una foto.

Partimos de la siguiente imagen de base:


Lo primero que vamos a hacer es aplicar el filtro artistico de bordes añadidos, con un borde liso y una intensidad casi nula (el nivel exacto varia dependiendo de la imagen), además de un bajo nivel entre bajo y medio de posterización:


Una vez aplicado este filtro el resultado será algo similar a lo que véis en la captura de encima.

El siguiente paso es aplicar el filtro artístico de película granulada, seleccionando un granulado nulo y una área resaltada e intensidad altas (como en el caso anterior esos niveles pueden variar ligeramente según el gusto del autor).

El resultado aproximado que debéis obtener lo podéis observar en la captura superior, como véis la foto ya se acerca bastante a un dibujo, sólo quedan por realizar los últimos retoques:

1r. Retoque: La herramienta bordes añadidos trabajo de un modo algo tosco, por lo que acostumbra a ser recomendable aplicar un ligero desenfoque a la imagen:

2º Retoque: Para terminar de dar sensación de dibujo acostumbra a ser necesario aumentar la intensidad de los colores mediante un ajuste de aumento de saturación. Normalmente para conseguir el resultado deseado este ajuste de corregirse con otro de brillo contraste. Esta última fase es la que va más a gusto del autor, de modo que una vez llegado a este punto lo único que tenéis que hacer es ir a esos controles y jugar con ellos hasta obtener el resultado deseado.

Control de tono y saturación: Imagen -- Ajustes -- Tono/Saturación
Control de brillo y contraste: Imagen -- Ajustes -- Brillo/Contraste

El resultado final debería ser algo similar a esto:


Aquí tenéis la comparativa:


Este es el método básico, pero las posibilidades son infinitas. Por ejemplo una vez llegados a la imagen final puede duplicarse la capa y aplicar el efecto pincel-trazos oscuros y luego jugando con la opacidad de la capa fusionarlas para conseguir un resultado tal como este:

Y esta es sola una de las múltiples posibilidades de retoque extra llegados al resultado básico. De modo que os animo a descubrirlas trasteando un poco más entre los efectos. Simplemente me limito a ofrecerlos la llave a partir de este punto:

1. Duplicar capa del dibujo y ponerla encima.
2.Aplicar efecto deseado a la capa nueva.
3.Jugar con la opacidad de la capa superior para superponer ambas imagenes.
4.Guardar imagen como JPEG para guardar el resultado con las capas acopladas (recomendado) o acoplar las capas en el PSD (si hacéis eso cuando voláis a abrir el archivo no podréis deshacer los últimos pasos.

Bueno, eso es todo, espero que os haya sido de ayuda.

La trilogía del despertar: Dark City, Matrix y Nivel 13.

votar

Vuelvo a hacer un hueco a uno de mis artículos de cine dedicado a una trilogia no oficial:

La trilogía del despertar

Todos sabemos que la industria del cine funciona por dinámicas, lo que gusta se copia, y lo que funciona se plagia. Lo que importa es ganar dinero y para eso se debe saber que es lo que vende en cada momento y llegar a tiempo para coger tu pedacito de pastel.

Cuando se pusieron de moda las películas de catástrofes naturales no tardaron en proliferar producciones de cada vez peor calidad. “Un pueblo llamado Dante’s Peak” y “Twister” abrieron la veda. Pronto les seguirían “Volcano” y una retahíla de producciones para televisión de calidad aún más dudosa hasta que poco después se diese otra vuelta de tuerca al género y apareció el subgénero donde la amenaza era exterior y cuyos máximos exponentes fueron “Armageddon” y “Deep Impact”, lanzadas a bombo y platillo como grandes producciones para la pantalla grande y obviamente ambas de productoras rivales como son Paramount y Touchstone, filial de Disney.

Este patrón se había visto repetido y se repetiría hasta la saciedad antes y después, pues este sólo es un ejemplo puntual y muchos otros hubiese podido señalar y hubiesen resultado igual de ilustrativos. Como fueron las películas de cine de terror adolescente y serial killers, donde Scream fue la que lanzó el género y pronto la siguieran secuelas y plagios diversos. O como es el caso que estamos sufriendo actualmente, y que no es otro que la fiebre de las aventuras fantásticas. Género que renació con “El señor de los anillos”, pero cuya auténtica punta de lanza fue “Harry Potter” que dirigió el género hacia un público insaciable como es el infantil y preadolescente. De modo que no tardaron en llegar: “Las crónicas de Narnia”, “La brújula dorada”, “Las crónicas de Spiderwick”… y las que quedan, ya sea en forma de secuelas o nuevas sagas.

Pero este sistema de dinámicas, de plagio encubierto y de lo que se podría señalar como incapacidad para generar ideas nuevas y atractivas al ritmo que la industria exige terminó produciendo, de forma involuntaria, una curiosa trilogía cuyos tres componentes tienen su atractivo y representan una forma diferente y concreta de hacer cine, tanto por finalidad como por presupuesto. Es lo que yo he bautizado como: La trilogía del despertar.

Esta trilogía estaría compuesta, ordenadas en orden cronológico, por: “Dark City (1998)”, “Matrix (1999)” y “Nivel 13 (1999)”.

Como ya he dicho las tres representan una manera diferente de entender la industria del cine, representantes de diferentes sectores.

“Dark City” es hija de una productora de cine dirigida a un público amplio, pero vinculada al cine independiente como es New Line Cinema. “Matrix” nace como gran producción de uno de los monstruos del sector como es la Warner. Mientras que “Nivel 13” es la respuesta de una pequeña productora como es Centropolis Entertaintment que básicamente se dedica a hacer películas de bajo presupuesto (más allá de las que dirige el propio Emmerich) para aprovechar el tirón de determinadas ideas y sacar films que muchas veces están destinados a llegar directamente al videoclub o la pequeña pantalla.

Como se puede ver, las tres películas componen una trilogía casi coetánea, aunque antes de seguir quizá sería necesario aclarar el porqué las considero una trilogía y el porqué de su nombre, “La trilogía del despertar”.

Componen una trilogía porque las tres cimientan su argumento en que su protagonista descubre que la realidad en la que vive no es más que un espejismo, un elemento artificial por debajo de lo que es la auténtica realidad y que abren un debate filosófico sobre qué es lo que se puede considerar realidad. De modo que observando su argumento me pareció que despertar era un nombre adecuado para unas películas donde sus protagonistas, en cierto modo, despiertan del sueño en que habían estado sumidos sin ser conscientes de ello.

“Dark City” fue la primera, cumple con los cánones del cine independiente cuando éste cuenta con un presupuesto algo más generoso de al que está acostumbrado, contando con actores conocidos, pero no de primera línea como eran ese momento Jennifer Connelly y Kiefer Sutherland y haciendo gala de una cuidada historia y desarrollo, de este modo me atrevería a decir que su atmosfera es la más cuidada, oscura y oprimente. Una atmosfera donde la estética retrofuturista a lo años treinta le sienta de maravilla. La película que dentro de la sencillez de su historia ofrece la trama más profunda, con un toque ligeramente romántico y sobre todo la más original y sugestiva, ya que además de plantear al espectador el tema de la dualidad existente entre la realidad y percepción también le invita a reflexionar sobre aspectos como la necesidad de adaptarse, el instinto de supervivencia, tanto a nivel individual como cuando se trata de toda una especie y como ese fin puede llegar a justificar el medio. Temas que también acaricia “Matrix”, pero como parte de un fondo demasiado diluido.

“Dark City” sin embargo, a pesar de sus virtudes, también adolece de los defectos propios de los presupuestos ajustados y que en este proyecto se hacen evidentes cuando se necesita algo más que efectos especiales de factura artesanal para conducir la historia, pero a pesar de estos pequeños defectos de factura técnica, en mi opinión “Dark City” es la película más interesante de las que conforman esta particular trilogía.

La siguiente entrega, “Matrix”, sin duda alguna es la más conocida, y si bien en lo que respecta a su línea argumental no veo descabellado afirmar que no aporta absolutamente nada al discurso de “Dark City” más allá de un cambio de enfoque, no sería justo despreciar muchos aspectos por los que “Matrix” representó un pequeño hito en la historia del cine y una pequeña revolución en su momento en lo que se refiere al despliegue técnico y las innovaciones visuales. “Matrix” ofreció los mejores efectos creados por ordenador hasta la fecha y innovaciones que crearon escuela como el bullet time. Si a todo esto se le suma el buen hacer de los hermanos Wachowsky detrás de la cámara siendo capaces de imprimir al film un muy buen ritmo podemos decir que “Matrix” es el producto mejor acabado y más entretenido de los tres, pero en mi opinión carece del encanto y capacidad de sugestión de “Dark City” debido a sus continuas concesiones al cine más comercial y dejes propios del cine más palomitero.

Finalmente nos encontramos con “Nivel 13”. Una película que no duda en plagiar, diría que deliberadamente, lo mejor de ambos productos, dando como resultado una película con una estética y ambientación muy buena, un ritmo sostenido y entretenido, pero cuya historia deja ver muy a las claras la naturaleza del film, siendo de largo la menos profunda, la más tramposa y cuyo argumento resulta más facilón.

No obstante se deja ver con interés, entretiene y termina resultando un muy buen complemento a las otras dos producciones, a pesar de jugar claramente en otra división muy inferior, la de los refritos.

En definitiva, una trilogía que nació fruto de la casualidad, hija de los vicios de la propia industria y que realmente resulta muy interesante, ya que además de ser tres productos de cierta calidad (unos mejores que otros) ilustran muy bien tres estratos de la industria del cine norteamericano y demuestra que en raras y muy puntuales ocasiones pueden llegar a complementarse muy bien.

Concorde vs Tupolev

votar

¿Quién dice que la ciencia y la tecnologia no puede ser arte? Para ello inauguro una nueva colección de pequeños artículos donde mostraré algunas de las creaciones tecnológicas más atractivas que conozco. Empezaré con una curiosidad:

¿Sabíais que el Concorde no fue el primer avión supersónico usado en aviación civil?

Aunque fuese por unos meses los rusos se avanzaron con su tupolev tu-144, pero ahora es cuando yo vengo a proponer el juego: busquen las 7 diferencias:


Obviamente las diferencias debían buscarse en el interior, mientras el concorde hacía gala de ese lujoso y cómodo habitáculo:


Los soviéticos tenían que conformarse con este ligeramente más austero:


Aunque claro, como en la unión soviética eran comunistas, el precio del billete también era otro, mientras que montarse en un Concorde ascendía a unos 1500 euros, subirse a un Tupolev salía por unos 50.

Carteles

votar

En mi pueblo creíamos que tenían cierto sentido del humor, pero lo cierto es que estos carteles han durado muy poco. Suerte que como mínimo nos quedan las fotos.




Portada: Apollo 0

votar

.

Muto

votar

Hoy voy a presentaros una curiosidad, mejor dicho, una pequeña perla colgada en youtube. Como sé que simplemente sobran las palabras o dejo el vídeo:



Y para los que se hayan quedado con ganas de más, aquí os dejo algún video más de Blublu:





Y si aún os habéis quedado con ganás de más, pues simplemente visitad su página oficial:

BLUBLU

El baño tibio

votar

Me quito el capuchón. La túnica marrón cuelga de mis hombros. Levanto la cabeza y miro a mí alrededor. Aproximadamente cien frailes acompañan la ceremonia con un canto grave, profundo, un sonido solemne. Todos ellos visten la misma túnica que yo, a ninguno se le puede apreciar la cara escondida bajo el holgado capuchón. La luz, tenue y difusa, junto al interior diáfano consiguen transmitir una extraña sensación de espacio e intimidad.

Las dos jóvenes se me acercan, desnudas, extremadamente bellas. La que viene por mi izquierda es rubia con ojos azules, un azul turquesa. Se aprecia en sus facciones su ascendencia eslava. Es alta y esbelta. Por mi derecha se acerca una mulatita de piel color café, muy joven, de apenas diecisiete años. Sus ojos son verdes, también es alta, voluptuosa y deseable. Sólo visten la diadema. Ellas encarnan la divinidad en la tierra, la promesa de un futuro mejor.

Una vez a mi lado, ambas, al unísono, me desproveen con delicadeza de la túnica que cae a mis pies. Los cánticos cesan, ni el más mínimo murmullo se oye, el silencio lo envuelve todo. Las dos jóvenes aguardan detrás de mí, quietas, rígidas como estatuas. No las veo, pero lo sé, debe ser así.

Poco a poco me hago al silencio y el tiempo se congela. Cuando te haces al silencio de una sala llena pronto llegas a sentir la paz, una tranquilidad extraña que para según quien puede llegar a ser perturbadora. Algunos dicen que eso es fruto de la comunión entre mente, cuerpo y espíritu. La comunión entre todas las almas de los presentes, ese es el objetivo. En mi opinión es una sensación que por un momento llega a resultar siniestra.

Centro mi mirada al frente. Delante de mí se extiende un pequeño lago artificial de aguas templadas. De su orilla me separan tres pasos justos. Doy el primero, sin prisa, el segundo se sucede. Después de dar el tercer paso el silencio sigue solemne.

Despejo mi mente y empiezo a sumergirme en esas aguas cálidas, desnudo, poco a poco. Primero el agua acaricia el meñique de mi pie. Sin prisa voy deslizando la planta por encima de la superficie, mi pie desciende. Una agradable sensación sube por mi pierna izquierda, recorre todo mi cuerpo, llega a mi cabeza, serena definitivamente mi mente y prepara mi espíritu. La sensación finalmente llega al meñique de mi pie derecho.

Una vez mi pie izquierdo toca fondo mi pie derecho le sigue. Lo sumerjo hasta la altura del tobillo. Inspiro profundamente. Saboreo la sensación cuando llega a mi boca y contemplo el marrón rojizo, reconfortante, que se proyecta en mis párpados cerrados. No tengo prisa, es mi momento, puedo permitirme el lujo de disfrutarlo.

El agua ya me llega a las rodillas. Mi corazón late más despacio. Estoy tan tranquilo, tan sumamente relajado. Me centro en observar las pequeñas palpitaciones, los pequeños movimientos involuntarios que se repiten a lo largo y ancho de mi cuerpo. Primero son palpitaciones leves, casi imperceptibles debajo unos músculos aún alerta. A medida que los últimos vestigios de tensión desaparecen las siento más intensas.

El agua ya me llega a la cintura. La siento, pero me es ajena. Mi cuerpo avanza solo y parece como si yo sólo me limitara a contemplarlo desde fuera. Ya no noto las palpitaciones, ya no gobierno mis pasos. El agua me llega al cuello. El agua tibia besa mis labios. Veo como mi cabeza se sumerge. Mi cuerpo, poco a poco, muere. No hay convulsiones, no hay sufrimiento. Tan sólo me limito a abandonar el cascarón. El agua ahora contiene mi ser.

Los cánticos se reemprenden. Leves, graves. La ceremonia continúa. Mi viejo cascarón ha muerto. Mi cuerpo demacrado ya ha cumplido su ciclo. No siento nada. Estoy tranquilo. Todo sigue su curso.

Las dos sacerdotisas sumergen poco a poco el cuerpo inerte del bebé. Lo sumergen en el agua, lo sumergen en mi esencia. Primero lo veo, luego me apoderó de él, lo hago mío. Empiezo a sentirlo. Primero las palpitaciones, luego los latidos de mi pequeño corazón. Cuando me sacan del agua noto como mis pulmones se llenan por primera vez de aire. Aún no puedo ver. Otro ciclo que comienza, mi quinto ciclo. Mi quinto ciclo y todavía soy incapaz de comprender el porqué de toda la artificiosidad de esta ceremonia.

¿Amor idílico?

votar

Y tú me mirabas, y yo te sonreía. Tú sonreías y te acercabas. Nos buscábamos, te buscaba. Era feliz contemplándote. Deseaba que una suave brisa nos sorprendiera mientras paseábamos, deseaba que tu ondulada, larga y morena melena se meciese con dulzura. Esperaba con el corazón encogido que te girases y me sorprendieses mirándote, observándote con deseo, deseándote sin lascivia. Quería que vieses como me sonrojaba. Anhelaba que lo supieses, que supieses cuanto te quería. Te amaba. Era más que deseo, yo lo sabía nunca me había sentido de aquel modo. Quería tocarte, besarte, acariciarte, estar contigo. Tu sola presencia, tu mera mirada, una leve sonrisa, el más ligero contacto, la más mínima muestra de atención... me ruborizaba. Yo te quería, yo te amaba. Aquella sensación, ese sentimiento, no atendía a la razón. Era un impulso, un impulso irracional, tenía que ser amor.

Tenías que saberlo, tenías que notarlo. Ese sentimiento debía llegarte, ese sentimiento me asfixiaba. Lo notaba en el pecho, lo notaba en la garganta, crecía, crecía sin control, no cabía en mí, me superaba. Tenía que llegarte, tenías que notarlo.

Recuerdo como hablábamos, recuerdo como nos separábamos del grupo, recuerdo como nos perdíamos por los recovecos de aquellas ciudades. Estuve en Liverpool, estuve en Manchester, estuve en Bristol... y sólo te recuerdo a ti. Recuerdo tu sonrisa, tu cálida mirada, tus labios... Yo te quería, yo te amaba. Creía que tú también me querías. Quizá fuese una burda ilusión, o quizá no lo notarás... ¿Cómo podías no notarlo? Perdidos, solos, los dos, juntos en esas ciudades. Siempre siguiéndote, siempre a tu lado, lejos del grupo, ¿cómo podías no darte cuenta?

Y pasó el tiempo, los días, las semanas, el mes. Pasó mi momento, pasó nuestro momento. Bajamos del avión, llegamos a la estación, subiste a tu tren. Nos despedimos. Quise llorar, quise besarte, quise abrazarte, quise retenerte... simplemente te ayudé a subir las maletas al tren. Y allí, des del andén, vi como se cerraba la puerta y te desvanecías.

Y aquí estoy escribiéndo la enésima carta, la última carta, que sé que no voy a enviarte... y es que nunca llegué a besarte.

Ciclos

votar

.

Foro del blog

votar

Hoy dedico mi entrada a publicitaros el foro que he creado para mi blog. La idea es que se convierta en un sitio de encuentro entre todos los aficionados a la creación "artística". Es decir, un sitio donde tengan sitio los que les guste trapichear con el photoshop, los que pasan parte de sus ratos libres juntando letras sin sentido y también los aficionados a esto de ensuciar paredes y lienzos con sprays.

En definitiva, un sitio donde pueda compartir mis hobbies con otra gente a quien también le interesen. Un sitio donde promover el intercambio de nuestros trabajos y donde nos podamos ayudar los unos a los otros, bien sea a través de críticas o complentándonos (donde uno pone un texto el otro pone una imagen...).

El proyecto aún está en paños menores. Es sólo un esqueleto, pero si se anima más gente quizá pueda surgir algo interesante.

Si le queréis echar un vistazo aquí lo tenéis: FORO ARTE LLANO

Restaurando un escudo

votar

Este es el resultado del proceso de restauración de un escudo para que sea posible plasmarlo en esténcil:

"Antes"

"Después"

La última carta de Henry Walker (4/4)

votar

Las mareas han subido año tras año. Cada vez son más intensas. Ahora sí que leo los informes. Según los cálculos realizados, corregidos y actualizados, las previsiones actuales dictaminan que dentro de cuatro años la atracción gravitacional será suficientemente grande como para generar tsunamis a diario. Toda la población mundial que viva a menos de diez kilómetros de la costa deberá ser evacuada.

Además, la perdida de energía del sistema Tierra-Luna ha hecho que la tierra empiece a perder altitud respecto al Sol. Los años se acortarán y para cuando vuelva a estabilizarse la órbita, dentro de unos veinticinco años, la Tierra estará lo suficientemente cerca del astro como para que la radiación funda los casquetes polares. De todos modos, muy posiblemente, no tendremos que esperar tanto a que esto suceda, ya que la inclinación del eje de rotación terrestre puede aumentar hasta los cuarenta y tres grados en seis años, lo que ocasionaría un cambio climático repentino a escala global.

Si la Luna sigue acercándose su atracción será lo suficiente grande como para influir en los flujos de magma debajo de la corteza terrestre. Las erupciones volcánicas repentinas, serían habituales, así como los maremotos y terremotos.

La Tierra ya no sería un lugar apacible para vivir. Las previsiones más pesimistas auguran que la Luna jamás volverá a estabilizar su órbita y que dentro de poco más de doscientos años colisionará con la Tierra destruyendo toda vida, sea humana, animal o vegetal.


Aunque sea sólo una hipótesis, sé que si la tierra sucumbe a las tinieblas habrá sido por mi culpa, y yo ya no puedo cargar más con ésta pesada losa que me atormenta. Estoy harto de levantarme empapado en sudores fríos cada noche. Aunque sea el culpable no puedo soportar que se me señale a cada momento. Cada día me cuesta más levantarme. Cada día deseo más no despertar. Antes de escribir estas líneas he comprendido que ha llegado mi hora. No merece la pena seguir viviendo. No espero que nadie me eche en falta. No espero que nadie me perdone. Si he escrito esta larga carta es simplemente para hacer saber a quien quiera escucharme que lo lamento. Lo lamento profundamente. Nunca fue mi intención. Como tanta otra gente cometí un error, sólo que el mio no puede subsanarse.

Necesito la expiación y comprendo que en esta vida jamás podré encontrarla. Espero que me aguarde en el más allá, aunque me voy de aquí sin creer merecerla.

Lo siento.

Henry Walker.



El coronel Walker abrió el cajón de su escritorio, sacó un revolver de calibre medio, metió con cuidado el cañón en su boca, y, mientras grababa a fuego la belleza de ese último atardecer, ahogó un suspiro y apretó el gatillo.

Spot: "Al ritmo de un monótono TIC-TAC"

votar

Bueno, hoy toca un poco de autobombo. Os dejo aquí el spot que he preparado para mi novelilla.

La última carta de Henry Walker (3/4)

votar

En tan sólo tres meses todo estuvo listo. Lo único que se había filtrado a la prensa es que la Luna muy pronto sería nuestra. Ellos solos supusieron que el alunizaje estaba cerca y fueron los primeros sorprendidos al ver que era una misión no tripulada. Sin embargo, celebraron con el mismo entusiasmo el éxito del despegue. En ese momento sólo pude cruzar los dedos y contener la respiración. De los únicos riesgos que era plenamente consciente, eran de los asociados a un fallo en la ignición de los cohete de un proyectil cargado con varías toneladas de material fisible. Juro aquí y ahora y delante Dios si hace falta que nunca llegué a imaginar mayor catástrofe posible que un fallo en el proceso de ignición.

Después del lanzamiento tan sólo quedaba esperar que se consumiesen los trescientos ochenta y cuatro mil kilómetros que separaban La luna de la Tierra. Que se consumiesen mientras el cohete iba despojándose de las distintas fases hasta que sólo quedase la cabeza nuclear más grande jamás utilizada. Sólo faltaba por ver como ésta alcanzaba la superficie lunar.

Cuando finalmente se produjo el impacto debo decir que creí presenciar el mayor espectáculo que un hombre jamás podría llegar a presenciar. Di gracias a dios porque aquella fuese una noche de luna llena y cielo despejado. Mi cuerpo se estremeció al ver como poco después del brutal impacto, al que sucedió una explosión perfectamente perceptible, empezaban a desprenderse, en forma de círculos concéntricos, lo que visto desde la tierra parecían nubes de polvo. Nubes que poco a poco rodearon y envolvieron toda la superficie lunar. El satélite empezó a reflejar una luz difusa, tenue, de un amarillo grisáceo.

Poco después, mientras aún lágrimas de emoción y alegría recorrían mis mejillas, la luna empezó a girar sobre sí misma. El impacto había reducido su velocidad de rotación, y el impulso al que había sido sometida disminuyó también su velocidad traslacional disminuyendo así su energía cinética global. La consecuencia inmediata de todo eso fue que, muy poco a poco, por primera vez, a ojos de todo el mundo y sin necesidad de artilugio alguno, se nos mostró la cara oculta de la Luna. En esos momentos yo era un hombre asombrado, asombrado e irracionalmente feliz. Por fin, y aunque fuera por cojones, habíamos vencido a los rusos.

Lo que vino después es algo más triste y sobradamente conocido por todos. Por desgracia hubo más consecuencias que ese bonito espectáculo. La pérdida de energía cinética modificó la órbita lunar, La luna empezó a caer en un movimiento primero imperceptible, paulatinamente acelerado, hasta hacer patentes los problemas que esto ocasionaría.

Bubok Crossing

votar

En el foro de bubok estamos tramando algo. A ver donde nos lleva. De momento aquí tenéis un boceto del posible logo:

Si os apetece curiosear más, ya sabéis, pasaros por el foro de bubok.

La última carta de Henry Walker (2/4)

votar

En estos momentos pienso que si no hubiese sido por nimiedades como esas, si hubiese dado carta blanca a Von Braun en la utilización de la tecnología más adecuada, muy posiblemente no hubiesen sido los rusos los primeros en enviar un satélite artificial al espacio. Y, de lo que estoy absolutamente convencido, es de que no hubiesen sido ellos los primeros en poner un hombre en órbita. Si hubiese dado total libertad a Von Braun no hubiésemos perdido esas primeras etapas de la carrera espacial. Si esas etapas se hubiesen quemado a mayor velocidad, el alunizaje posiblemente ya habría sido un hecho factible cuando tomé la fatídica decisión.

Pero no, no había hecho nada de todo eso, habíamos perdido todas y cada una de las etapas contra los rusos, y, lo que es peor, habíamos recibido información contrastada que, contra todo pronóstico, su motor cohete de treinta elementos, el Nositel 1, había realizado un vuelo con éxito.

La situación era frustrante, eramos conscientes que los soviéticos disponían de menos recursos, de una tecnología casi obsoleta. Hasta entonces habíamos creído que, pese a sus victorias parciales, el asalto a la gran meta, poner el pie en la luna, era una tarea imposible a menos que consiguieran desarrollar un nuevo motor. Cuando supimos que tenían intención de reciclar sus motores en un sistema de treinta cohetes, creímos simplemente que estaban desesperados y que estaban quemando su última carta.

La verdad es que pese a las derrotas parciales en esos momentos cantamos victoria. Estábamos eufóricos. Nuestros informes decían que era prácticamente imposible coordinar el encendido de semejante grupo propulsor, que lo más probable era que explotase antes tan siquiera de llegar a levantarse. Además nosotros ya teníamos listo nuestro cohete de tres fases propulsado por un motor de cinco elementos, el Saturno V. Sabíamos que podíamos llegar a la luna, sólo nos faltaba por desarrollar el módulo lunar, el lugar donde asentar la tripulación.

Cuando nos dijeron que el motor ruso no sólo era factible, sino que las pruebas realizadas arrojaban que había sido un éxito absoluto, nos acojonamos. Nos dejamos llevar por la paranoia. Eran tiempos convulsos, habíamos perdido ya demasiados asaltos. La propaganda era importante, y cada pequeño paso que daban los soviéticos, por minúsculo que fuera, si lo dan un segundo antes que nosotros, era una batalla perdida.

Creíamos que el comunismo no tenía futuro, pero también creíamos que su motor cohete era poco más que una bomba de relojería, y lo cierto es que, poco a poco, los soviéticos habían conseguido gobiernos afines, gobiernos satélite, en África. Con la captación de esos países y sus riquezas naturales para su causa, la base estratégica que representaba Cuba y el potencial humano chino, la marea roja se había convertido en una amenaza más tangible de lo que jamás habíamos deseado.

La carrera espacial era sólo propaganda, pero con esa propaganda era con lo que se ganaban las batallas en la guerra fría. Una guerra en la que ya habíamos perdido demasiado terreno y que derrota tras derrota, batalla tras batalla, comenzamos a perder la fe en nuestras posibilidades. Empezamos a creer que hasta entonces habíamos subestimado a los soviéticos. De repente, sin comerlo ni beberlo, pasamos de la euforia al miedo y la paranoia. Parecía que sólo había una cosa clara: teníamos que actuar, y teníamos que hacerlo antes que los rusos se colgaran otra medalla.

Fue así como nos reunimos de urgencia. Fue así como evaluamos lo que teníamos y de lo que carecíamos. Fue así como nos dimos cuenta que a la luna podíamos llegar, sólo que de momento lo que no podíamos era conseguir que un americano la pisase. Fue en esa reunión donde propuse que si un americano no podía pisarla mejor que no la pisara nadie. Fue en esa reunión donde la misión de alunizaje se convirtió en una misión de alunaje.

El objetivo se convirtió en prioritario. El brazo militar tomó todo el control operativo y ejecutivo. Los técnicos se limitaron a acatar órdenes. Se hicieron informes y estudios de todo tipo. Obviamente se evaluaron las consecuencias. Yo mismo deseché todos esos informes. No creía que las consecuencias iban a ser las que fueron. A decir verdad, en ningún momento llegué a plantearme seriamente las consecuencias. Lo único importante por aquel entonces era demostrar al mundo que Estados Unidos seguía siendo el país más poderoso, que el comunismo no era una alternativa. Me limité a leer los informes donde se hablaba de que bomba termonuclear encajaría mejor en la cabeza del cohete y a la vez causaría el mayor daño posible a nuestro satélite. Fui un inconsciente. Aunque me duela admitirlo fui un inconsciente tremendamente eficiente.