Volvemos con Banksy y un nuevo video. Su exposición en el museo de Bristol. Una exposición, que como podéis ver, no se queda sólo en los stencils:
Banksy vs Bristol Museum
Sombras en un noche de verano
Es de noche, es verano, no hace frío, tampoco calor. Supongo que es una noche agradable, fresca. Entre la vegetación se oyen grillos. Su sonido acompaña nuestras pisadas y se funde con el crepitar de la hierba. Respiro hondo, mis pulmones se llenan de aire puro, al expirar ahogo un suspiro. No quiero estar aquí.
Caminamos sin prisas, pero sin intención de detenernos. No estamos paseando, simplemente acompaño a mi padre. Él trabaja, yo miro. No entiendo que hago aquí. No entiendo porque me ha pedido que le acompañara si no me necesitaba. Nunca hemos hecho nada juntos por el mero placer de disfrutar de nuestra compañía. No soy capaz de comprender por qué hoy tendría que ser diferente.
Sostengo la linterna, alumbro el camino por los dos, enfoco el suelo y delante mío se dibuja su silueta. Me doy cuenta que para mí nunca ha sido mucho más que eso, una sombra... un extraño.
Es una noche despejada, pero oscura, fresca y apacible. Debería ser un paseo agradable. Sin embargo, sólo puedo ver esa sombra, y en ella hay algo de mí. Y eso no me gusta, me incomoda. No quiero estar aquí.
Rediseño portada: Al ritmo de un monótono Tic-Tac
Después de mirarlo y remirarlo y llegar a la conclusión que el diseño original no me convencía, he procedido al rediseño de la portada. El tema sigue siendo el mismo, pero ahora me parece más sobria y elegante:
No fuimos unos monstruos (3/3)
-No. Yo fui miembro de las SS, es cierto, pero en el fondo nunca dejé de ser un mero académico, un pequeño engranaje del mecanismo que colaboró en el soporte ideológico del régimen. Llegué a pisar algún campo de concentración antes de que se convirtiesen en campos de exterminio- una sonrisa irónica se dibujó en su rostro- aunque creo que ese matiz nunca llegó a existir... sólo las prisas condicionaron el cambio. Tampoco firmé nunca una orden de ejecución, ni tan siquiera una de detención... pero estuve allí, fui miembro de todo aquello, quien sabe... quizá el peor de todos ellos o, al menos, el más despreciable... porque yo, con mi silencio, con mi sumisión, con mi conformidad tácita, di el respaldo moral a aquellos que se creyeron dioses...
Ana seguía confusa... y esa confusión en su mirada atormentaba a Herrmann, de modo que añadió:
-No, no fuimos unos monstruos... simplemente actuamos como monstruos.
Herrmann terminó de hacer su equipaje, en silencio. Su mujer no se movió de la puerta, siguió escrutándole contrariada, definitivamente no sentía odio, ni tan siquiera rabia... posiblemente lo más cercano a lo que sentía era pena, pena y cierta compasión.
Cuando hubo terminado la maleta, Herrmann se dirigió al salón donde le esperaban dos policías, al cruzarse con Ana le dedicó una última sonrisa, una sonrisa llena de alivio, y le dijo:
-Despídeme de los niños... me gustaría que ésta no sea la última imagen que tengan de su padre, espero que algún día puedas perdonarme.
Cuando el policía cerró la puerta, una lágrima resbaló por las mejillas de Ana mientras se preguntaba... ¿qué tenía que perdonarle?
Gestos (4/6)
-Hombre, claro que no, pero me estás contando obviedades.
-Ok, sí, que lo que cuenta es la primera expresión.
-Ecalicuá, y como veo que eres un alumno aventajado te dejo para ti que me digas cual es el gesto que corresponde a la respuesta de halago soberbio...
-¿Halago soberbio?
-Sí, coño, vamos, cuando la tía no se siente ofendida, pero en realidad lo único que has conseguido es acariciarle un poquito el ego.
-Joder... ésta es chunga... ni puta idea.
-Pues la primera reacción será una sonrisa, pero esta sonrisa irá acompañada de un levantamiento de la mirada y muy posiblemente de algún además con su mano, como por ejemplo sacudirse el pelo.
-Ok, y... ¿ésta es una buena respuesta?
-No es necesariamente mala, debes estar atento a la siguiente reacción. Después de mostrar su soberbia lo más seguro es que se dé cuenta que aún no te ha dado el visto bueno. Entonces te mirará de arriba a bajo, vamos, que te dará un buen repaso... luego sonreirá, si no aprecias rastro de ironía en la sonrisa es que está interesada.
-¿Rastro de ironía?
-Sí, una sonrisa irónica, por regla general, es ligeramente asimétrica, pero lo importante es que va acompañada de una mirada que acentúa su soberbia. Es decir, lo primero que sientes es que no sonríe porque se alegra, sino más bien porque se siente superior a ti. Si eso sucede lo mejor que puedes hacer huir.
-¿Huir? ¿Por qué? Significa que no hay ninguna opción?
-No exactamente. Significa que tienen una autoestima muy alta, y que si las atacas por ese flanco quizá lleguen a caer, pero ya te advierto que esta maniobra requiere tiempo y los resultados casi nunca son satisfactorios.
-¿Quieres decir que nunca caen?
-Hombre, no, hacerlas es caer es relativamente sencillo, pero lo cierto es que acostumbran a follar mal.
-¿Follan mal?
-Sí, como ya te he dicho, la soberbia es lo que prima, por lo que cuando consigues llevartelas al catre parece que te están haciendo un favor y se esfuerzan entre poco y nada... yo si veo esa reacción ya te digo, huyo, para lo más que sirven es para calentarlas un poco y dejarlas tiradas... pero eso es una táctica en la que sólo acostumbran a encontrar placer las mujeres... un hombre lo único que consigue con eso es un calentón de cuidado, dolor de huevos y hacerse un cinco contra uno mientras piensa que es estúpido, de modo que, lo mejor, evítalas.
CANS Festival
Un túnel, botes de spray y los mejores en eso de decorar paredes con el uso del esténcil, le únimos un padrino de excepción como es Banksy y ¿qué obtenemos? Pues el festival más importante de arte urbano. El CANS Festival:
No fuimos unos monstruos (2/3)
-No, no fuimos unos monstruos. Supongo que es muy sencillo que la gente lo crea, pero no fuimos unos monstruos. Simplemente teníamos miedo, necesitábamos creer, éramos una nación abatida, cabizbaja, y necesitábamos tirar adelante.
Ana tragó saliva y su mirada se heló.
-No, no es lo que piensas, que necesitásemos creer no significa que realmente creyésemos en él. En nuestro fuero interno todos sabíamos que simplemente nos ofrecía las víctimas propiciatorias: comunistas, gitanos... judíos. Le seguimos como a un líder, pero nunca creímos que fuese un Dios, simplemente pensamos en el bien de nuestra patria. En el sacrificio de unos pocos por el bien de muchos. Al fin y al cabo, todo eso no debería haber sido más que una etapa, un mal menor. Se nos fue de las manos.
Ana temblaba, las palabras de Herrmann no le ayudaban a comprender lo más importante, y por eso, tras reunir todas sus fuerzas, preguntó:
-Entonces... ¿tú lo sabías?
Herrmann dudó un momento, intentó medir bien las palabras, luego respondió:
-Cada noche oía los gritos de los represaliados. Vi con mis propios ojos como se cargaban niños en los vagones que antes se llenaban con ganado... en su momento nos consolamos pensando que sólo serían unos pocos miles, que el peaje merecía la pena. Aunque... ¿qué diferencia hay en que hubiesen sido unos pocos miles o millones? En todo caso, mi silencio, el bajar la cabeza y acatar las órdenes... ¿no es un acto igual de reprobable independientemente de la cifra de muertos?
-Entonces... lo sabías...
-Sí, Ana, lo sabía. Unos pocos se creyeron dioses y nosotros les dimos la autoridad moral, el apoyo tácito de nuestro silencio, para que actuaran con total impunidad. No conocíamos todos los detalles... aunque sé más de lo que me gustaría admitir...
Ana respiró hondo antes de lanzar su última pregunta:
-Pero... ¿participaste en todo ello?
-¿Te refieres a si participé activamente?
Obey Giant
Además de los graffitis, los esténcil hay otras expresiones de arte callejero, como son los stickers (pegatinas) una tendencia que aprovecharon muy bien los black eyed peas para realizar un videoclip magnífico del tema que los catapultó a la gloria: where is the love, y como también lo son los carteleros.
Dentro de esta tendencia, quizá el ejemplo más famoso es el de OBEY, que saltó a la fama tras firmar el cartel que se convertiría en la imagen de la campaña de Obama después de atestar el lugar donde se realizaría uno de sus mítines.
Pero antes de la realización de ese cartel Obey ya había realizado muchas otras obras interesantes mezclando técnicas y estilos contemporáneos con colores y texturas propias de la propaganda soviética y republicana obteniendo resultados bastante meritorios. Para muestra, un botón:
Que lo disfruten.
No fuimos unos monstruos (1/3)
Herrmann, al notar la presencia de su mujer observándolo desde la puerta entreabierta de su habitación, dejó de empaquetar sus cosas y, haciendo acopio de valor, alzó su cabeza y fue en busca de la mirada de su esposa, al hacerlo, por primera vez, sintió miedo. Al cruzar sus miradas se dio cuenta que lo único que temía era el desprecio de su mujer, de sus hijos, de su familia. Y al ver en los ojos de Ana el vacío enorme fruto de la confusión, sintió un impulso irrefrenable de explicarse. No quería justificarse, simplemente quería que Ana comprendiese su situación, sus motivos. Y con la voz entrecortada por el miedo y la duda, haciendo un esfuerzo por seguir mirándola a los ojos, balbuceó:
-No fuimos unos monstruos...
Al oír esa palabra, monstruos, Ana se ruborizó, y su mirada se convirtió en un afilado cuchillo que atravesó a Herrmann, pero era una mirada inquisitiva, simplemente una mirada que pedía a gritos una explicación, su versión, la verdad.
Gestos (3/6)
-Joder tío -Pedro golpeó el hombro de Marcos.- a veces eres un poco duro de mollera, eso son palabras, palabras vacias, palabras que se las lleva el viento... las palabras son la herramienta con la que es más fácil mentir y recuerda: sólo representan el 20% de toda la información.
-Muy sencillo, podrás hacerlo porque si has hecho bien todo lo que te he contado ella sólo podrá darte tres respuestas posibles.
-¿Sólo tres respuestas? -otra vez la misma mueca de incredulidad se dibujó en la cara de Marcos.
-Sí, sólo tres: rechazo, halago con interés y halago soberbio. Excepto el último, los otros dos suelen ir muy a menudo de la mano de cierta sorpresa. Y debes recordar lo más importante.
-¿Qué?-preguntó con tono seco Marcos.
-Nadie es capaz de mentir en menos de tres segundos tras ser sorprendido.-Pedro sonrió.
-Ok, ¿y cómo identifico cada una de las tres respuestas?
-Empecemos por lo sencillo, ¿no crees? Lo primero identificar la sorpresa.
-De acuerdo...
-Como ya he dicho eso es fácil, inmediato, si se sorprende se abrirá, literalmente. Tratará de percibir la máxima información, por lo que abrirá bien los ojos, entreabrirá la boca e incluso es posible que quiera volver a escuchar la pregunta... si eso sucede debes volver a preguntársela exactamente del mismo modo, ¿entendido?-Pedro le guiñó el ojo a Marcos.
-Ok
-Y un detalle, asegurate que el querer volver a oír la pregunta es fruto de la sorpresa, vamos, que la pregunta se formulé antes de obtener la respuesta definitiva.
-Ok, ¿y eso como lo sabré?
-Pues porque ya se habrá producido zoquete -esta vez Pedro le propinó una colleja suave.-, que está claro que adivino nadie lo es.
-Muy bien, entonces que se sorprenda es bueno -se dijo para sí mismo Marcos.
-Sí, por regla general sí, pero vamos lo importante es diferenciar si le interesas o no, es decir, cual de las tres respuestas te ha dado, ¿me sigues?
-Sí
-Empecemos por la más sencilla, el rechazo. Si no le interesas fruncirá el ceño, arrugará la nariz y dibujará una mueca generalmente asimétrica con los ojos, si estás especialmente atento también percibirás como sus párpados se contraen en lo que parece un amago de cerrarse, ¿de acuerdo?
-¿Te crees que me has descubierto las américas? Me acabas de describir la típica mueca de asco.
-Pues claro capullo, que creías que te iba a decir, ¿que para rechazarte te sonreiría de oreja a oreja como primera reacción?-Pedro volvió a aposentarse y a perder su mirada a través de la ventanilla.
Uno de nuestros primeros esténcils
Gestos (2/6)
Marcos miró confuso a Pedro, frunció el ceño y levantó una ceja.
-¡Ves! Incredulidad y cierto despreció, crees que te estoy vacilando... -le inquirió Pedro señalándole.- y todo esto me lo dices sólo con tú expresión... ¿es que ya te has vuelto a olvidar de lo que te he dicho hace un momento? ¡Gestos, la clave está en los gestos!
-Explícate pues, ¿cómo lo haces? ¿Cuál es el método?
-Pues eso, preguntarles si quieren acostarse contigo, pero debes hacerlo bien, de un modo muy concreto- Pedro volvió a bajar el tono y sonrió.- y es que en esos tres segundos tienes que decir muchas cosas. Primero-dijo mientras se golpeaba el dedo índice de la mano izquierda.-debes mostrarte seguro, y para hacerlo debes realizar todos tus movimientos con firmeza, pero también con calma, debe parecer que sabes lo que haces. Después de susurrarle la pregunta al oído-mientras lo decía volvió a golpearse el dedo índice,- debes mirarla directamente a los ojos y establecer contacto físico, un contacto leve, pero que demuestre que quieres estar allí y tenerla cerca, pero a la vez no tiene que ser contundente o obsceno. Por ejemplo, lo que funciona muy bien es cogerla suavemente por la cintura, nunca acercarla, sin forzarla, sólo invitándola. Con eso, la mirada y la calma le dejarás claro en primera impresión que eres un tipo con las ideas claras.-al terminar su exposición abrió ambas manos y se encogió de hombros.
-Vamos, que debo mostrarme seguro, duro, serio y convencido...
-Uffff... no te embales, no te embales... ya te he dicho que era directo, pero no era para nada sencillo, mostrarte seguro sólo es una parte, al mismo tiempo debes demostrarle que eres un tipo que no se toma nunca las cosas demasiado en serio, un tipo con cierto sentido del humor.
-¿Pero si la pregunta que le planteo iba en serio...?-Marcos también se encogió de hombros, pero en vez de abrir sus manos encogió la nariz.
-Para el carro, que no has entendido nada... lo único serio que buscas de la pregunta es su respuesta, la pregunta mejor que no lo parezca demasiado si quieres reservarte una salida digna...-Pedro volvía a hablar con calma mirando a través de la ventanilla.
-Ok... entonces, ¿qué debo hacer?
-Muy sencillo, una sonrisita, una de esas irónicas, breve, cómplice... y mejor no la olvides, porque es lo más importante, es un detalle, pero hasta el más mínimo detalle cuenta-Pedro volvió a sonreír.
-De acuerdo, ¿y luego?
-Joder tío, que son tres segundos... luego sólo te queda interpretar la respuesta y actuar en consecuencia-Pedro se volvió a acomodar y apoyó la cabeza en la ventanilla del coche.
-Lo más normal será que me envié a la mierda-susurró Marcos.
"Exponiendo" en el Cominart
Como cada año, desde hace seis, en mi pueblo se celebraba una microferia de un sólo día donde quien quiere puede exponer sus productos en un estante. Nosotros optamos por hacer algo ligeramente distinto: decidimos colocar una de nuestras obras en un lugar bien visible, perdida entre los escaparates... y observar la reacción de la gente.
La obra que escogimos fue el retrato de Jean Seberg:
Como podeis ver, estaba en el centro del meollo:
Ya sólo quedaba colocarnos a una distancia desde donde pasar inadvertidos...
y observar las reacciones.
La mayoría miraban de lejos:
otros se acercaban un poco más:
Algunos trasteaban un poco:
Finalmente había quien se decidía apuntar la dirección del canal de youtube que habíamos dejado apuntada:
Y en definitiva, este es el resumen fotográfico de nuestra primera experiencia "exponiendo".
Gestos (1/6)
En ese momento Marcos recordó la conversación que había tenido con Pedro la noche anterior. Mientras se acercaba con paso firme y la postura erguida recordó cada una de las palabras, frases y consejos que Pedro le había brindado después de que el le hubiese vuelto a demostrar la facilidad con que se desenvolvía cada noche que salían de marcha. Esa conversación que surgió de vuelta en coche, mientras Pedro se mostraba abstraído pensando en vete a saber que, sin haber mencionado aún ni una sola palabra sobre su última conquista. Una conversación cuyo principal desencadenante fue la curiosidad de Marcos.
-¿Cómo lo haces?-dijo Marcos tras suspirar brevemente.
-¿Cómo hago el que?-respondió Pedro levantando ligeramente una ceja y abriendo los ojos que hasta ese momento habían permanecido entrecerrados.
-Pues, eso, ligar con tanta facilidad, tan rápido.-Marcos escupió la respuesta y la pregunta
en un instante ínfimo, pero sin que las palabras se atropellasen, con total claridad.
-¿No sabes lo que dicen? Todo es cuestión de gestos.-Pedro sonrió.
-¿Cómo?-sus ojos abandonaron por un momento la carretera, apretó los párpados y escrutó a su amigo mientras sus mejillas se contraían.
-Supongo que conoces eso que dice que las mujeres deciden si se van a ir al catre con un hombre en menos de tres segundos, ¿no?-acompañó su respuesta con un giro de muñeca, la palma de su mano derecha pasó de apoyarse en su rodilla a mirar el techo del vehículo.
-Hombre... algo había oído, pero se escuchan tantas...-Marcos se encogió de hombros.
-Pues eso es tan cierto como que el ochenta por ciento de la comunicación es no verbal...-sus palabras salieron lentamente de su boca, pronunciadas con un tono de voz que parecía querer buscar el silencio.
-¿Ein?
-¡Gestos, tío! Lo que importa son los gestos.-Pedro alzó la voz y miró fijamente a Marcos, luego su mirada volvió a perderse a través de la ventanilla.- Si sabes expresarte y los entiendes es pan comido.
-Continúa. Explícate coño.- le pidió mientras volvía a mirarle fijamente, conduciendo con una sola mano sin prestar atención a la carretera.
-Pues es muy sencillo, simplemente les pregunto si quieren acostarse conmigo.-Pedro volvió a hablar bajito y se revolvió para terminar de encontrar acomodo en el sillón.
-Sólo eso...
-Recuerda que sólo tardan tres segundos en tener la respuesta, de modo que para ellas es una pregunta sencilla.-respondió con los ojos entrecerrados.
-Hombre... que quieres que te diga... ¿me cuesta creer que sea tan sencillo y tan directo?
-¡Quieto! No te precipites y saques conclusiones erróneas. Admito que es directo, pero hacer esa pregunta es todo un arte.-esta vez Pedro se reincorporó y volvió a levantar la voz.













