Michel Gondry: De la publicidad al cine.

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Hace una semana publicaba un pequeño artículo sobre la publicidad. En él aparecía un anuncio realizado por el francés Michel Gondry, uno de los directores de cine con más proyección actualmente, pero cuyos primeros pasos los dio en el mundo de la publicidad y los videoclips.


Allí se hizo un nombre importante y definió una estética propia francamente atractiva que luego fue capaz de extrapolar en sus obras para la gran pantalla, sin que resultasen poco más que recursos visuales vacios, sino que además ofreciesen un buen respaldo a la historia que quería contar.

Un buen ejemplo, quizá el mejor, sería la película (peliculón), Eternal Sunshine of the Spotless Mind... traducida en España con el pésimo nombre Olvídate de mí, donde los pasajes oníricos, realizado a base de decorados, son a la vez sencillos y fascinantes. Una película que sirvió también para reivindicar también el actorazo dramático que es Jim Carrey.

"La ciencia del sueño" y "Rebobine por favor" serían otros dos buenos ejemplos recientes del trabajo de este director.

Pero hoy no quiero hablaros de su cine, hoy quiero ofreceros parte de su obra para la pequeña pantalla, por ser su parte menos conocida de su trabajo y a la vez la parte donde se perfiló su identidad propia:

Empecemos con tres anuncios, del más convencional, realizado para Polaroid:



pasando a la versión alternativa del anuncio de Levis que os ofrecí:



y llegando posiblemente a los dos spots que más se acercaría a la estética y lenguaje visual que le gusta explotar, en este caso un spot para Air France:



y esta parodia frenética realizada para Smirnoff sobre el cine de acción en cualquiera de sus vertientes:



y de la publicidad a los videoclips, donde son especialmente conocidas sus colaboraciones con "White Stripes":







pero que también ha dirigido videoclips para "Beck" y "Chemical Brothers" entre otros.


Una trayectoría más que interesante en un medio menor que poco a poco le ha empujado hasta convertirlo en un director de vanguardia con un sello muy personal. Un camino que otros directores han recorrido dando como resultado propuestas muy dispares, con éxito distinto, pero en muchos casos novedosas, como es el caso de nombres como: Spike Jonze, Jonathan Dayton y Valerie Faris, Roman Coppola y Francis Lawrence, de los que podéis ver más en este artículo.

Como podéis comprobar, un tipo de director al que bien merece la pena seguir de cerca.

Dead Prez

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Buceando por youtube me he encontrado con un videoclip que me ha llamado la atención. La canción se llama "Hip Hop" y el grupo "Dead Prez", pero si cuelgo el vídeo no es ni por la canción ni por el grupo, sino por las imágenes que aparecen en umbral, es decir utilizando sólo negro y blanco, a medio camino entre el stencil y la estética cómic. Un videoclip sencillo, original y contundente.

The Spirit

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Seguimos sumando madera al blog. Tras la muerte por inanición de mi blog de cine, voy a incluir una sección de crítica cinéfila en éste. Las razones son básciamente dos.

La primera, el cine no deja de ser arte y, posiblemente, sea el tipo de arte con el que más familiazamos estemos (aunque más que con finalidades artísticas mucho de lo que termina en las grandes pantallas son más bien productos de consumo).

La segunda razón recae en el hecho de que aún sigo viendo películas, pero bastante menos a menudo, por lo que no me da para actualizar con una frecuencia apropiada el otro blog y en caso de colgarlas ahí creo que nadie las iba a ver, pero creo que sí que pueden tener un espacio aquí, además de aportarme entradas nuevas.

De modo que he decidido mudar las mejores críticas (las mejor valoradas en filmaffinity) a este blog, e ir incluyendo las que haga nuevas de hoy en adelante (lo siento, en esas no habrá control de calidad ;-).

Empecemos pues con: The Spirit.

Madre mía, vaya despropósito de película. Des del primer momento se ve claro que quien está detrás de la cámara no es un director.

La película no tiene sentido del ritmo alguno, el montaje es atropellado llegándose a pisar dentro de una misma escena. Abusa de los planos cortos y la cámara lenta, de los primeros planos y los diálogos a cámara, de la voz en off cargante y ampulosa. La dirección de actores es pésima, muy posiblemente por culpa de tener que actuar delante de una pantalla verde dirigidos por un patán.

Los soliloquios que rompen la coherencia de las escenas, que seguramente deben quedar geniales en el cómic, en la película parecen simplemente un pegote. Los diálogos son completamente falsos y la historia no atrapa en ningún momento al espectador. Y, lo peor de todo, el héroe no llega a resultar en ningún momento carismático así como los villanos.

Los actores desfilan por la pantalla dando vida a unos personajes de cartón piedra, unos personajes cuyo trasfondo o es inexistente, o, cuando nos lo muestran, termina resultando absurdo.

En definitiva, adolece de todos los defectos que padecía Sin City, con la diferencia de que Spirit ya no ofrece ninguna innovación y que en esa película al menos había dos directores que sabían de lo que iba el asunto tras la cámara.

Le pongo un dos, porque los primeros veinte minutos son incluso peores que lo que acabo de describir, por lo que la película hubiese podido ser incluso peor, y bueno, también le pongo un dos porque al menos el señor Miller tiene la decencia de filmar en todo su esplendor el culo de la Mendes y el escote de la Johansson, sin duda alguna, lo mejor de la película (el culo y el escote, no las actrices).

Lo dicho, señor Miller, esto no es un cómic y está bastante claro que usted no es un director. Y como dice el refranero, que seguro es más sabio que yo: Zapatero a tus zapatos.

Lázaro en la oscuridad

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He aquí el relato ganador del XIX concurso de relatos bubok, escrito por Yolanda Díaz de Tuesta Martín, conocida también por Oniria y que será la siguiente entrevistada:


LÁZARO EN LA OSCURIDAD


Yo soy Lázaro, Lázaro de Betania, hermano de María y Marta, y recuerdo que aquel día desperté súbitamente de una profunda oscuridad. Me encontré sentado en una piedra, junto al viejo pozo, a pocos metros de mi casa, con una ramita larga y esbelta en la mano. En el cielo brillaba un sol penetrante, despiadado, separando con brusquedad intensos blancos y negros densos, aplastándolo todo con un peso invisible; el polvo dibujaba remolinos en el viento y había un mensaje escrito a mis pies, sobre la tierra muerta.

“Se acerca…”

Parpadeé y me detuve, la ramita temblando entre mis dedos. Incluso ahora, sigo sin recordar haber escrito esas palabras. Me sentía absolutamente desconcertado. En ocasiones, mi mente naufragaba por completo en esa bruma viscosa que se enredaba en mis pensamientos, la que me traje del sepulcro hace años, cuando Jesús de Nazaret me recuperó de la muerte, pero nunca antes había escrito nada estando en ese extraño trance.

Dejé caer la rama, y miré a mi alrededor, buscando respuestas. ¿Qué se acercaba? ¿O quién? ¿Y para qué? No había allí nada importante, tan solo un muerto viviente y mucha pobreza. Contemplé mi humilde casa, el desvencijado corral donde rumiaban parsimoniosamente dos cabras flacas, el sendero que conducía a la salida del pueblo de Betania, deslizándose torpemente entre peñascos y árboles. Recuerdo que pensé que yo era como ese camino, en mí también se entremezclaban confusamente lo vivo y lo muerto. La única diferencia era que él sí conducía a alguna parte.


Yo únicamente era “vacío”.

Lo llamaba así porque no sabía qué otro nombre darle. Era algo difícil de describir con palabras, algo que no se explicaba, que sólo podía sentirse. En aquel tiempo siempre tenía la impresión de que me rodeaba un círculo de nada absoluta, un espacio que sólo parecía existir para recordarme que no estaba donde debería estar, que ya no pertenecía a este mundo lógico calcinado por el sol. Más allá, siempre un poco más allá, quedaba el tumulto de lo normal y cotidiano, el eterno estrépito de la vida. Inalcanzable.

En eso pensaba, cuando vi que venía alguien por el camino, surgiendo tras la pronunciada curva que formaban los peñascos, un individuo moreno, de complexión ligera, la barba y el cabello largos, ondulando con el viento. Se sujetaba el costado con una mano, el lugar exacto donde la sangre manchaba de rojo intenso aquella túnica tan blanca. De entre sus dedos caían densas gotas, que siseaban de forma aterradora al tocar el camino y desaparecían en el polvo, como absorbidas con ansia. Tras él, siguiéndole como un manto de ondulantes grises, avanzaban gruesas nubes de tormenta, ocupándolo todo, y el viento arreciaba, pegando fuertes bandazos. La tempestad se tragaba la luz, las formas, el mundo…

Y aquel hombre se dirigía directamente hacia mí.

Era Jesús de Nazaret, mi amigo, mi hermano. Aquel que un día, hace años, pronunció mi nombre para traerme de vuelta; jamás, en lo que me quede de esta vida prestada, podré olvidar aquel potente “¡Lázaro, levántate y anda!” que me despertó de pronto, arrancándome de la tumba. Ahora, tras su ejecución en Jerusalén, era él quien regresaba del otro lado... Sentí miedo. Contemplé las nubes, vapores enfermos que consumían el azul del cielo y retrocedí hacia mi casa, dando tumbos. Estaba ya dentro cuando Jesús alcanzó el pozo.

Nos observamos mutuamente, a través del resquicio que dejé en la puerta. No sé qué vio él, yo contemplé un hombre que era muy distinto al que conocí en vida. Estaba muy delgado, mortecino, los ojos consumidos, como si hubieran visto demasiado en demasiado poco tiempo. Las uñas de la mano con la que se sujetaba el costado estaban rotas; las imaginé destrozadas contra la tapa de un sepulcro.

– Lázaro… – susurró. Reconocí su voz, pero parecía llegar de muy lejos, de muy hondo. De una fosa profunda, oscura, fría, que esperara ansiosa su retorno – Lázaro…

– ¡Vete! – mi orden sonó a súplica. Supongo que lo era – ¡Déjame, Jesús! ¡Ten piedad de mí!

– Lázaro… – volvió a gemir, tendiéndome la mano libre – Mi Padre me dijo que tú me ayudarías. Tú abriste el sendero entre la vida y la muerte. Conoces su tacto, su sabor, y puedes librarme de la oscuridad, purificarme…

– ¿Purificarte? ¿Pero qué puedo hacer yo? ¡Sólo conozco el vacío! ¡Un espacio helado que me mantiene eternamente al margen! ¿Te ocurre igual? – él asintió, aturdido – ¡Hemos cruzado una línea que no se puede cruzar, hemos vuelto por un camino sin retroceso, haciendo trampas! ¡Y ahora el mundo está lejos! ¡Lo que hacemos es contemplar la vida, intentando rozarla con las puntas de los dedos, pero sin vivirla realmente! ¡Ya no podemos alcanzarla!

Algo brilló en sus ojos.

– No es cierto. ¡Me dijo que viniera, que te buscara! – miró a lo alto, hacia el vórtice oscuro que estaba gestando su tormenta – ¡Padre, Padre! ¿Por qué me has abandonado? – todo tembló. El aire onduló a su alrededor de una forma casi perezosa, y luego se expandió repentinamente, con fuerza infinita, en todas direcciones. El corral quedó destrozado en un instante, las cabras balaron mientras huían buscando refugio. La energía alcanzó la puerta, sacudiéndola violentamente. Grité, y luché como pude por mantenerme en pie, mientras la tempestad se extendía de horizonte a horizonte.

La noche cayó de pronto sobre el pueblo de Betania, en pleno mediodía. Una noche oscura y sin esperanza, que presagiaba como único amanecer el Apocalipsis.

¿Qué podía hacer yo? Creía, de verdad, que nada. Al fin y al cabo, sentía que no estaba aquí, ni estaba allá, odiaba mi situación y no conocía más respuestas que mis propias dudas.

Purificarle…

¿Sería cierto que Dios le había dicho que me buscara…?

Jesús seguía junto al pozo, muy erguido, el cabello arremolinándose locamente alrededor de su cabeza como una extraña aureola. Luchando contra el vendaval, y contra mis miedos, me acerqué a él y le abracé. Había tocado a otros desde mi regreso, había abrazado a mis hermanas y a sus esposos, a mis sobrinos, había acariciado animales… pero ninguno de esos roces me pareció real. Ese contacto, sí. Noté la fuerte corriente, el río de emociones estableciéndose entre nosotros.

Curándole, curándome…

Todo encajó de pronto, todo adquirió un sentido. Casi me eché a llorar de puro alivio al comprender que Dios me había devuelto la vida para que, más tarde, pudiera ayudar en ese terrible trance a su Hijo. La oscuridad de la tumba dejaba ciego, el frío aturdía… Jesús no hubiera podido superarlo, al menos en mucho tiempo, sin mi ayuda. Nadie podía hacerlo totalmente por sí mismo. Te quedabas lejos, al margen, en la línea, sin acabar de cruzar hacia ningún lado. Hasta ese momento, hasta ver a otro en la situación, yo no había podido entender realmente la única verdad: que la vida “siempre” es un regalo, la vida “siempre” es un Don del Señor. No importa si se nace de forma natural, o si se surge de la tumba por su divino poder.

– Ha quedado atrás… – susurré – El frío, la oscuridad, olvídalos, ya no pueden alcanzarte… Vuelves a estar vivo, estás vivo, Jesús…

Aumenté la fuerza de mi abrazo; absorbí su frío y su oscuridad, como el camino había absorbido su sangre. Juntos borramos dudas, miedos, desesperación. Nuestras almas muertas se fundieron, se completaron, renacieron. El dolor fue menguando hasta desaparecer, como desapareció la tormenta. La luz del sol nos iluminó.

Jesús se apartó, me miró a los ojos y me sonrió; el mismo Jesús de otros tiempos, aunque ya era más que un hombre, era Dios.

Y, sin embargo, nunca le había sentido más humano.

En algún momento, me besó en la mejilla y se marchó. Sé, porque me lo han dicho, que muchos le han visto y algunos han hablado con él. Milagros, prodigios, portentos, maravillas… Siempre se usan esas palabras en lo referente a su ascensión en cuerpo y alma a los cielos. Un cuerpo y un alma que no conservan rastro alguno de la oscuridad de la muerte.

Y yo también volvía a sentirme vivo. Realmente vivo.

Estaba atardeciendo cuando me senté en la piedra junto al pozo. En el cielo, de un azul sin mácula, brillaba un sol penetrante, despiadado, separando con brusquedad intensos blancos y negros densos, aplastándolo todo con un peso invisible; el polvo dibujaba remolinos en el viento y un mensaje se había borrado a mis pies, sobre la tierra muerta.

LA MALA HIERBA

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Hoy inauguro nueva sección: crítica literaria a obras amateurs. Sin embargo, antes de meterme en harina, me gustaría matizar el concepto de autor amateur, ya que muchos, en lo único que se diferencian de los profesionales es en que no han encontrado una editorial que se decidiese a apostar por ellos.

Sirva como ejemplo el libro con que inauguro la sección, “La mala hierba” de Juan Manuel González Lianes, licenciado en filología y autor de una obra que no desentonaría en el catálogo de muchas editoriales cuyo libro puede descargarse gratuitamente en bubok.

Y es que antes de comenzar mi reseña a su novela, quiero halagar una virtud que debería darse por supuesta: la corrección, y la obra de Juan Manuel está impecablemente escrita, puntuada, sin apenas errores, gramaticales u ortográficos.

Sé que aunque eso debería considerarse algo básico, lo cierto es que cuando te sumerges en el mundo de la literatura a nivel aficionado, donde una única persona debe encargarse de todo el proceso, tanto del creativo, como de todos los aspectos de la corrección, empezando por la ortografía y terminando por el estilo, muchas veces el resultado final termina flaqueando en los cimientos, por suerte éste no es el caso y creo que es justo empezar destacando este aspecto.

Y una vez hecho este preámbulo que consideraba necesario, vamos a destripar un poco esta novela:


La mala hierba
LA MALA HIERBA

La mala hierba es una novela que se podría decir que se divide en dos actos, pese a no estar propiamente diferenciados.

En el primero, el autor se asegura de dibujar muy bien el personaje del que nos quiere contar su historia, Eloy Arteaga, un hombre enviudado recientemente que vive en una casa que le queda grande y al que la tristeza, la nostalgia y la amargura le consumen hasta abandonarse. También se nos presenta a su hijo, Carlos, y en el proceso se recorren una serie de escenas donde se trata sobre la soledad, la distancia y el remordimiento ante oportunidades perdidas en las relaciones entre un padre e hijo que pese a quererse quizá nunca hayan estrechado lazos como deberían haberlo hecho.

En el segundo acto, una vez encauzado el personaje y su contexto, la historia deja paso a una trama que poco a poco muda de género y pasa de un realismo aséptico a una historia que paulatinamente va sumergiéndose en el género del suspense primero y en el de la fantasía después, conduciendo al lector a un paisaje del que pronto dudará si es sueño o realidad y que le obligará a seguir devorando capítulos hasta llegar al desenlace.

Porque otro de los grandes aciertos de este libro es su estructura y estilo. La estructura lo es porque los capítulos cortos, invitan a leer primero uno y luego otro, hecho que hace que devores páginas sin apenas darte cuenta, haciendo la novela muy adictiva y dinámica, pero que a su vez permite al autor recrearse en las diferentes escenas. En otras palabras, una novela que pese a narrar una historia que avanza lentamente, te empuja a seguir leyendo gracias a su estructura que se sustenta en capítulos muy cortos, donde en cada uno de ellos te muestra o remarca un aspecto importante, de un modo sutil, pero a la vez efectivo. Empieza por la melancolía tras la perdida, la tristeza y la apatía, la vergüenza, el desengaño y un cúmulo de sentimientos encontrados y que cuando llega a la parte más fantástica le permite marcar el tempo para que el lector no se pierda.

Por su parte el estilo es claro y conciso, fraseado corto y fluido, se entiende a la primera, sin buscar florituras innecesarias, apoyándose en un léxico preciso y muy rico, lo que convierte este libro en una lectura sencilla, pero que no renuncia nunca a la calidad, algo muy difícil de aunar.

Un libro que tanto por el tipo de historia, como por su estilo, recuerda mucho a las obras firmadas por Haruki Murakami, donde con personajes muy reales que parecen abocados a los pormenores de una vida normal en un mundo real, el autor termina creando historias que terminan bailando con lo onírico, sin que el lector pueda diferenciar que es lo real de lo que es lo imaginario hasta que el autor lo desea y dejando muchos elementos en manos del criterio del lector, sin que la historia pierda sentido y cohesión por ello.

En definitiva, un libro que engancha, muy bien escrito, con una historia atractiva y muy bien construida, tierna e intrigante a la vez, cuyos únicos defectos que se le pueden achacar es que quizá al terminar se puede tener la sensación de que el personaje de Carlos tiene poco peso en la historia para el mimo que se le dedica en el primer tramo, y que quizá termine resultando demasiado liviana teniendo en cuenta las expectativas que genera el primer acto, más denso y aparentemente más cuidado y profundo que la historia que termina dibujándose en el secundo acto. Para terminar, posiblemente también algunos lectores echen en falta una explicación a algunos cabos dejados, en mi opinión, hábilmente, sueltos.

En resumen, una novela apta para un amplio abanico de gustos, ligera y profunda a la vez, breve y dinámica, entretenida y adictiva, pero que quizá al abarcar demasiado y querer satisfacer a casi todos los públicos, puede terminar parecer que no aprieta lo suficiente y se queda entre dos aguas. Pese a todo, muy recomendable.

(7/10)

Nota aclaratoria: El criterio que sigo a la hora de poner la nota es el mismo que sigo con obras profesionales. Como es la primera crítica, para obtener alguna referencia, voy a poner las notas que recibirían algunas obras de Murakami que, como ya he dicho, guardan cierta similitud con “La mala hierba”.

Tokio Blues: 8,5
Al sur de la frontera, al oeste del sol: 7,5
Kafka en la orilla: 5,5

Esta comparativa, siempre que haya leído algún autor cuyo estilo y obra sea comparable a la analizada intentaré hacerla.

Stencils en Sudamérica

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Y hoy os dejo también un bonus track. Una pequeña colección de vídeos con stencils en diferentes ciudades de sudamérica... a disfrutar:

Nazza Stencils: Rio de Janeiro



Nos vamos a Chile:



Volamos hacia Buenos Aires, Argentina:




y para terminar, un mix entre Buenos Aires y Cochabamba, Bolivia:


En un lecho de barro

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Cerca del Mar Rojo, en un punto perdido en el Egipto próspero de los faraones, seiscientos mil esclavos avanzaban en el éxodo más importante del que se tenía constancia. En su huida, el ejército de Ramsés les perseguía. Durante el recorrido, el desierto había dejado paso a una extensa llanura y a ésta le había sucedido un extenso barrizal. Sin posibilidad de rodearlo a tiempo, todas y cada una de esas seiscientas mil personas se sumergieron en el lodo con la esperanza de llegar a la otra orilla.

Con el paso de los metros la marcha se fue haciendo más lenta, y el grupo, que en un primer momento había avanzado junto, poco después de que el sonido de las primeras trompetas se colara entre el chapoteo, no tardó en alargarse y disgregarse.

Pronto, los más jóvenes, los más fuertes, aquellos que no tenían pertenencias a las que agarrarse, aquellos cuyos fardos eran más pequeños y ligeros, subieron el ritmo. Cuando el ejército egipcio asomó en la orilla, poco a poco, los maridos e hijos, que hasta entonces habían permanecido cerca de los suyos, también alargaron el paso, mirando atrás, de reojo, con la esperanza de que los más ancianos, los tullidos, los niños y las embarazadas pudiesen seguirles.

Los que se quedaron atrás no tardaron mucho tiempo en comprender cual sería su destino. El ejército de Ramsés estaba cerca y ellos exhaustos. Si en condiciones normales muchos de los allí presentes, a pesar de la ayuda de sus compañeros, hubiesen perecido, solos y con un ejército liderado por un faraón sediento de venganza justo a sus espaldas, eran conscientes de que no les quedaba ninguna posibilidad.

Entre el grupo de remilgados había un hombre mayor junto a un niño, su nieto. El anciano abrazó al chiquillo mientras luchaba por seguir respirando. Pese a estar exhausto, reunió sus últimas fuerzas para apretar con firmeza contra su pecho la cabeza del niño y susurrarle: “Tranquilo, todo va a salir bien”.

Sin embargo, el chiquillo no se tranquilizó. Lo que hasta ese momento habían sido poco más que sollozos, pronto se volvieron llanto. Y con el llanto empezaron a resbalar las primeras lágrimas por las mejillas del anciano.

El barro ya les llegaba a las rodillas. Sus túnicas, viejas y andrajosas, húmedas y sucias, ahora suponían un lastre excesivo. Y la masa espesa y oscura ofrecía una resistencia que ya no podían vencer. El viejo levantó la cabeza y miró al frente, hacia un futuro que era consciente que nunca alcanzaría. Pero no lloraba por él. Lloraba ante la certeza de que su nieto tampoco disfrutaría de un nuevo amanecer.

A escasos metros, cientos de sus compatriotas compartirían su destino. Mientras unos apuraban sus últimas fuerzas con el único fin de morir un poco más cerca de la otra orilla, otros simplemente se resignaban y se limitaban a rezar a ese Dios que parecía haberles abandonado.

Poco importaba ya, que, a sus espaldas, la avanzadilla del ejército egipcio empezase a retroceder ante la imposibilidad de que sus carros pudiesen abrirse paso entre la mugre. Nadie volvería a por ellos. Morirían de frío, de sed o, simplemente, fruto del cansancio.

A pesar de la cercanía de la muerte, al observar la retirada de los carros de combate, el anciano no pudo reprimir una última sonrisa. Al menos, su Dios había procurado por la salvación de los más fuertes.

Entrevista a José Ángel Trancón

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Esta semana tengo el gusto de entrevistar un ilustrador y diseñador freelance. Sé que no es exactamente un artista amateur, aunque en cierto modo representa la meta a la que muchos aficionados aspiran. Poderse ganar la vida con sus trabajos creativos siendo además su propio jefe. Sin embargo, generalmente, existe un camino y una formación a recorrer para poder llegar a este objetivo. De modo que considero bastante oportuno entrevistarlo, y más teniendo en cuenta la calidad que tiene, en mi modesta opinión, su obra, de la que podéis ver una muestra aquí.

José Ángel Trancón


Bueno, Jose Ángel, empecemos con una pregunta quizá algo tópica, pero necesaria. ¿Con que edad surge tu interés por el diseño e ilustración y cuando decides que es a eso a lo que quieres dedicarte?

Siempre, desde crio se me dio bien darle al lápiz, así que tras trastear por mi cuenta con Photoshop y hacer un par de cursos especializados, me decidí a trabajar de esto. Creo recordar que tendría unos 27 años más o menos cuando empecé a trabajar en este mundo.

¿Qué fueron antes, tus primeros trabajillos remunerados, o primero fue tu formación?

Pues, lo primero fue mi formación, después unas prácticas en una imprenta. Después vinieron trabajillos mal pagados por mi cuenta, una etapa trabajando en un estudio con grandes profesionales y ahora de vuelta a la aventura de ser freelance. Eso sí con mayor experiencia que al principio.


En el plano de los estudios... ¿qué formación has recibido hasta poder establecerte como autónomo?

Pues nada espectacular, un par de cursos especializados ofertados en mi ciudad, y el resto aprendizaje delante del ordenador y respirando influencias de los que saben...

Entrando en el mercado laboral. ¿Cuál es tu perspectiva general sobre el mismo? Hay suficientes oportunidades en España para los creativos con talento o crees que generalmente debe salirse fuera para hacerte un nombre?

Bueno, yo aún estoy intentando darme a conocer y hacerme un huequecito. Pero te hablaré del panorama en Asturias, que es lo que me toca más de cerca. El nivel es muy bueno, pero a la clientela a la que podemos llegar aún tiene mucho que aprender tanto en dejarse aconsejar por el diseñador, como en dejarle trabajar con cierta dignidad (precios, tiempos de producción, etc...). En mi experiencia en Madrid o Barcelona, te diré que la forma en que el cliente o las empresas ven tus trabajos antes de un encargo o una oferta en firme de trabajo es magnífica, si la comparo con Asturias (salvo excepciones por supuesto).


¿Has trabajado en alguna empresa como creativo? Si así es... ¿qué motivos te han impulsado a abandonar ese trabajo y establecerte por ti mismo?

Sí, he trabajado para varias empresas como diseñador, y las experiencias no podrían haber sido mas opuestas. En una empresa de serigrafía de cuyo nombre no quiero acordarme me largué por patas por diferencias creativas, una experiencia tremenda de la que no aprendí nada en absoluto. Bueno sí, que el stress no se paga.
En el otro caso opuesto, un año magnífico en una empresa que estaba dando sus primeros pasos y consolidándose con fuerza en Asturias. Allí trabaje como creativo gráfico y para web, aprendí muchísimo de mis compañeros e hice grandes amigos. Y aprendí que el diseño web es tan fascinante como completamente diferente al gráfico de toda la vida, y me costó pillarle el ritmo a ese nuevo mundo. Pero tras esta estupenda experiencia decidí centrarme en la ilustración, y embarcarme en solitario a probar suerte. De todas formas sigo colaborando con ellos a menudo, porque francamente hacerlo es un autentico placer...


¿Qué es lo más duro de empezar por uno mismo? ¿Hacerse un nombre y conseguir una cartera de clientes quizá? ¿O quizá el principal freno es la inversión inicial en material necesaria?

Lo más duro sin duda es hacerse un nombre y hacer una cartera de clientes. Es difícil, pero una vez los clientes ven tu solvencia y tu entrega es cuestión de tiempo. Sabes que si se quedan contentos volverán a ti, y que ese cliente seguramente atraerá alguno nuevo. En mi caso, e imagino que en el de la mayoría, hacer amigos dentro del mundillo es una clave básica.
La inversión inicial no considero que sea un freno especialmente duro. Puedes hacerte con un equipo solvente en cualquier tienda de ordenadores por cuatro perras para empezar, y a menos que hagas trabajos brutalmente enormes no necesitas un equipo de la NASA. De todas formas aprovecho para meter la cuña típica de cualquier maquero... si os interesa este mundo intentar ahorrar para un buen equipo Mac, no son tan caros como dicen y realmente es un equipo para durar y muy, pero que muy estable y eso al final delante de un trabajo se agradece muchísimo.

Para todos los aficionados a esto del diseño que no están dispuestos o no pueden permitirse, ya sea por tiempo, estudios o trabajos, una formación académica... ¿qué les recomiendas para intentar asomar la cabeza en este mundo tan difícil?

Pues que se pregunten a sí mismo si realmente les apasiona tanto como para gastar tiempo y esfuerzo en ello, y si la respuesta es afirmativa que no teman empezar desde abajo. La gente más creativa que conozco programando o diseñando ha logrado el éxito peleándose con el Photoshop, el Flash, etc delante de la pantalla y con buenos tutoriales. Hoy en día no hace falta dejarse una pasta en libros enormes, se puede aprender mucho en revistas especializadas o con tutoriales en la red.
Seguramente esto le sentará fatal a los que hayan optado por estudios reglados, pero el título no suele dar la credibilidad que te da el trabajo a pie de calle sacando proyectos y trabajando con quienes saben de verdad...
Sobre todo recomiendo constancia y deseo de superarse (lo cual viene dado geneticamente si sois creativos). Y sobre todo paciencia, porque la mayoría de los conocidos os miraran como el vago que mueve el ratón y muchos clientes al principio como el tipo raro que me cobra mucho para algo que hace solo el PC.

Se dice que el mundo del diseño es un mundo que requiere esfuerzo, pero sobre todo lo que prima es el talento... ¿crees que se puede conseguir un buen nivel siendo autodidacta? ¿Ves alguna ventaja en aprender por uno mismo, o crees que es imprescindible acudir a algún tipo de escuela para recibir la formación adecuada?

Puede ser imprescindible la escuela para aprender los principios básicos, lenguajes del color, etc... pero al final lo que realmente va a pesar es tu solvencia, rapidez y creatividad. Creo que un mal que adolece esta industria (igual que en cualquier otro campo) es que cuando sales al mundo real, lo aprendido no sirve de gran cosa. Necesitas aprender los trucos y coger el ritmo por tu cuenta y mirando a los que saben. Si quieres realmente destacar mínimamente tienes que sacudir manías o cosas aprendidas y meter algo de ti en la ecuación.

Me gustaría saber tu opinión sobre un tema peliagudo en boca de todos: los derechos de autor. Un tema que parece que sólo afecta al mundo del cine y la música, pero que posiblemente se vulnere de manera más sistemática en el mundo del diseño y la fotografía. ¿Como crees que se debería regular la normativa acerca la distribución de obras a través de la red? ¿Qué opinas de las licencias Creative Commons? ¿Y de la plataforma safecreative?

Sobre Safecreative no había oído hablar que yo sepa, Creative Commons nunca me hizo mucha gracia porque soy muy celoso de mi trabajo. Pero te diré que actualmente estoy colaborando mediante esas licencias en un largometraje que esta en fase de financiación (El Cosmonauta), y te diré que no está nada mal. Eso sí, tienes que darte cuenta de que esa obra que crees está ligada a cambios de terceros, si aceptas eso, no hay ningún problema. No deja de ser como trabajar en equipo.
En cuanto al tema de los derechos de autor... afecta por igual a los ilustradores o diseñadores gráficos o web. Sabes que si estas a la vista, el plagio es algo que tienes que asumir, y aparte es algo complicado distinguir que es nuevo y que tendencia. En ese aspecto es peliagudo sostener si te basas o te inspiras. Otra cosa es la copia descarada, ahí no hay dudas, pero claro, el truco es saber que te están copiando.
Personalmente me aterroriza que en este país se este pensando que la cultura es gratis, y que la gente sea tan "comunista" solamente con un sector en concreto. A nadie le gusta trabajar gratis, pero parece que los artistas debemos evolucionar para vivir del aire, al parecer... No es un tema peliagudo, es simplemente un robo. Lo gracioso, o trágico es que antes al menos la gente robaba en silencio y con vergüenza, ahora se jactan de ello.
Resumiendo, no me gusta trabajar gratis...

Respecto a tu trabajo. Observando tu portfolio puede verse que básicamente te dedicas a la ilustración. En ese campo... ¿qué opinas de la irrupción de las nuevas tecnologias? Es decir, ¿crees que las ayudas que suponen el diseño asistido por ordenador y los programas de retoque fotográfico restan valor artístico a las obras o por el contrario son nuevas herramientas tan válidas como el lápiz y los carboncillos de antaño y que lo que debe primar es el valor creativo en vez de una habilidad concreta?

Son simplemente una herramienta más, pero siempre escucharas a los de la vieja escuela gritando que esto no es arte y otras tonterías. Al final mancharse las manos con acrílicos o dejarse la muñeca dandole al ratón o a la tableta gráfica es solo una manera de plasmar tus ideas. El resultado es lo que cuenta, y la popularización del arte digital ha servido para democratizar el acceso a la gente con aptitudes artisticas a abrazar su pasión.

A la hora de ilustrar... ¿cuales son tus temas favoritos?

Buena pregunta, no tengo temas favoritos. En el trabajo dibujo lo que me pidan, así de simple.
Si te diré que me encantan los ambientes oscuros y dibujar con la luz (algo que aún tengo que aprender), me gustaría seguir evolucionando en el dibujo para niños. Me parece un mundo fascinante y que ha despuntado en los últimos años con estéticas muy adultas y atrevidas.

¿Tienes algún referente o fuente inspiración? Es decir, hay algún diseñador que tienes más en cuenta que otro? Fuera del mundo del diseño, es decir el cine, la literatura o la música, ¿hay algún artista que te sirva de inspiración a menudo?

En ilustración me encanta Travis Charest, y Ashley Wood.
Fuera del mundo del diseño me influencia mucho el cine, si te fijas muchos de mis dibujos suelen ser apaisados como hechos para ser panoramicos. En el cine me influencian los genios como Lucas, Cameron... aunque sobre todo me influencian sus equipos creativos (se aprende mucho de los libros de arte conceptual para cine).
Y para inspirarme suelo poner música, o bandas sonoras que se amolden al tema que estoy intentando plasmar...

¿Hay algún trabajo del que te sientas especialmente orgulloso?

Sí, por lo general nunca me doy por satisfecho al cien por cien con mis dibujos... pero si estoy muy satisfecho por ejemplo con las obras de mi primera exposición (La musa, Panzer chase, ...) y con un par de carteles en concreto, uno para la película El Cosmonauta y uno antiguo para un cartel de CC.OO.

¿Cuales son tus expectativas profesionales a corto, medio y largo plazo?

Seguir creciendo en clientes, darme un poco mas de publicidad y sacar un par de encargos con unos viejos amigos del negocio.
Y a medio y largo plazo sacar tiempo para meterme un poco más en animación y motion graphics (me apasiona el montaje)... y porque no Flash!!

Para ir terminando. ¿Tienes algún blog o web donde podamos estar al tanto de tus nuevas creaciones?

Si mientras se va montando mi página web, tengo perdidito por la web un blog:

http://angeltrancon.wordpress.com/

Pasen al fondo que hay sitio.
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Impossible Love

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Tras la buena acogida que tuvo la prueba, por fin hemos terminado el lienzo definitivo:

Publicidad: ¿vendemos lo mismo?

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Hoy hablaré de esos pequeños pedacitos de arte o basura (no acostumbra a haber termino medio) que pueblan la pequeña pantalla... los spots televisivos (...y el sexo).

Hace tiempo que buena parte de la publicidad ha dejado de intentar vendernos un producto a intentar que asociemos algo placentero con éste. Comodidad, placer, éxito, atractivo, seguridad... muchas marcas ya no pretenden clamar las virtudes de un producto del que son conscientes que no se diferencia demasiado de la competencia, por lo que acostumbran a usar la publicidad para dotarlo de ese valor añadido.

Uno de los ejemplos más claros quizá sea Axe. Ya han pasado unos cuantos años desde su celebre spot "Love is in the air", simpático y provocador a partes iguales:



A partir de ese anuncio, su línea fue clara. Optar por buscar la provocación, la censura, con un punto picante y simpático, pero cada vez más simple y directo, estaba claro que lo que querían asociar a su producto era el éxito en el terreno sexual, de un modo simple, sencillo, automático, sin requerir ningún esfuerzo, independientemente del aspecto o posición del consumidor.

Una fórmula simple y una lista de spots casi interminable, donde los dos últimos siguen siendo un buen ejemplo de la línea tomada por esta empresa:






Pero llegados a este punto, es fácil darse cuenta que Axe no es la única compañía que ha optado por esta ecuación (sexo=valor añadido) a la hora de promocionar sus productos. Sin ir más lejos ayer me cruce con este spot de Levis:



Observad que, en esencia, ambas campañas terminan apoyándose en lo mismo, pero en la de Levis hay una diferencia sustancial. El valor añadido no es exactamente el mismo. En el caso de Levis aportan además de éxito, un aura de carisma, de atractivo, asocian el producto a algo que va un poquito más allá del sexo, donde éste prácticamente sólo es el premio final. Venden clase, desparpajo y te remarcan en lo que esto se traduce: éxito.

Dos maneras muy diferentes de vender lo mismo, pero en productos distintos. La inmediatez, lo simple, el no importa como seas, funciona igual, contra el te ofrecemos el plus que te hará irresistible, el que te hará ser el centro, te ofrecemos carisma y personalida y, en última instancia, también te ofrecemos sexo.

Dos campañas excelentes a su manera, pero... ¿con cual os quedáis?
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Ilustraciones: Jose Ángel Trancón

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Hoy vengo con un adelanto. Una muestra del trabajo del siguiente entrevistado. José Ángel Trancón, ilustrador y diseñador freelance afincado en Gijón.

"Samurai"


"the line"

"Miss Liberty"


"La musa"


"Carteles película: El cosmonauta"


Y con este anticipo os espero el lunes para que podáis leer la entrevista completa, que no sólo pivotará alrededor de su trabajo, sino también sobre lo que significa ser un profesional freelance en este entorno tan competitivo.

365 libros en un año.

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Pese a no acostumbrar a hacer comentarios a noticias curiosas en este blog, creo que lo hecho por esta señora es digno de mención.

Leer 365 libros en un año y colgar su correspondiente reseña en su blog. Esto es lo que está a punto de conseguir Nina Sankovitch, abogada licenciada en Harvard que tras la muerte de su hermana emprendió la búsqueda de una manera de canalizar e intentar comprender y superar la muerte de un ser querido.

El resultado fue la iniciativa de leer un libro diario (de menos de 300 páginas) y colgar una reseña diaria.

Nina se centró principalmente en su género favorito, las novelas, pero con el paso de los días también se acercó a los ensayos y biografias, como también a autores de distintas nacionalidades (entre los que se encuentras dos españoles: Almudena Solana con “El currículum de Aurora Ortiz” y Antonio Muñoz Molina con “En ausencia de Blanca”).

Sé que leer esto de este modo puede parecer una frivolidad. Porque Nina disfruta de una situación económica desahogada que le ha permitido llevar a cabo esta tarea. Que puede parecerlo porque seguramente sea más duro trabajar ocho horas (o más) diarias en vez de dedicarlas a un hobbie como es la lectura. Posiblemente muchos de los que lean esto, se pasen por su blog y lean el artículo de Gina Montaner terminarán pensando que esta iniciativa es poco más que la canalización de una afición de una señora que puede dedicarle muchas horas.

Y sí, posiblemente sea cierto, posiblemente sea poco más que una frivolidad, una curiosidad de alguien que dispone de mucho tiempo libre ha llevado a cabo.

Pero en mi opinión, creo que esta señora es un buen ejemplo de constancia y compromiso para todos los que llevamos un blog. Un ejemplo de empezar algo y llevarlo hasta el final desinteresadamente, tan sólo por el mero placer de sentirse realizado, simplemente porque lo que haces te gusta, en definitiva, hacer de una afición una obligación y que a la vez siga siendo algo placentero.

Y es que aunque algo te apasione, no todos los días te levantas con el mismo humor... y esta señora no podía recurrir a videos de youtube para realizar actualizaciones de circunstancias.

Como ya he dicho, un gran ejemplo para todos los bloggers, de modo que si no sabéis que leer os animo a que visitéis su blog en busca de algún libro interesante, que seguro que entre casi 365 alguno encontraréis.

Paint & Beer 2009

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No sólamente de grandes festivales vive el hombre, también se organizan encuentros periódicos con artistas menos conocidos, o que viven absolutamente en el anonimato. Paint & Beer es un buen ejemplo de este tipo de eventos. No es el Cans Festival, pero creo que merece la pena echarle una ojeada:



En su segunda edición el Paint&Beer, celebrado en Villa Friekens, Amsterdam, entre el 15 y 18 de Octubre y contó con el siguiente grupo de artistas presentes:

ALRO
SNUB
PHILLISSS
DEFACTO
LEEKS
EYESAW
SNIKK
T.WAT
SPAX
FOCUS
ORTICANOODLES
THE LOVER
NOL
LUKEDADUKE
AFRESH
SKATIN CHINCHILLA
MISTER176
FAKE
LET
GROT
DASH3ULTRA
YATUSABESMADRID
LOSTRESAMIGOS


Como podéis observar, una participación más que notable y a la que quizá, a los que visitan a menudo este blog algún nombre les sonará, como es el caso de Alro o Fake.

Y pese a ser un festival joven, en la red se puede encontrar un poco más de material:

Los carteles:


y algún vídeo extra:






Como podeis ver, una iniciativa muy interesante y con perspectivas de seguir creciendo año a año.

Materiales con los que hacer stencils

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Una de las dudas más importantes que aparecen cuando uno empieza en esto de recortar plantillas es... ¿cual es el mejor soporte?

Y en la búsqueda de esta respuesta se acostumbra a experimentar con casi cualquier material. Los primeros acostumbran a ser los que uno tiene más a mano, y aunque no se tenga mucha conciencia ecológica se opta por reciclar.

Entre estas opciones las más populares son: Las cajas de cereales y las radiografías. Más adelante, si la afición crece, y con ella el interés, se empieza a investigar la compra de material virgen. En este punto se abre un importante abanico de cartulinas y plásticos que son firmes candidatos a terminar ser recortados.

Llegados a este punto debemos tener claro los tres aspectos básicos, los dos primeros, los funcionales, es decir la impermeabilidad del material (aspecto a dar más prioridad cuantas más copias deseemos hacer) y la facilidad de recorte (aspecto básico si sólo se desean hacer unas pocas copias)... finalmente, nunca se puede dejar de lado el aspecto económico.

De modo que, partiendo de la base que la herramienta de corte escogida será un cutter o un bisturí (ya habrá tiempo para hablar del pirografo), voy a intentar mostrar las principales ventajas de los materiales más apropiados para recortar stencils.

Empecemos por los de reciclaje.

Las cajas de cereales.Aunque mucha gente prefiera las radiografías, la verdad es que yo creo que las cajas de cereales son el material ideal para empezar a recortar. Y es que ofrecen las principales ventajas:

-Material casi siempre disponible.
-Superficie relativamente grande para recortar una vez desplegada la caja.
-Aceptable impermeabilidad por el lado impreso.
-Relativamente fáciles de recortar.

Por otro lado, su principal inconveniente sería que no ofrecen una superficie absolutamente homogénea una vez desplegadas, lo que perjudica su aplomo, y que por regla general, aunque la superficie es generosa para los primeros trabajillos, pronto se te va a quedar corta.

Las radiografías.



Como ya he mencionado, mucha gente habla maravillas de las radiografías. Personalmente creo que presentan más inconvenientes que virtudes.

Sus principales ventajas son dos:

-Absoluta impermeabilidad, lo que permite hacer infinidad de copias.
-Superficie lisa, rígida y dependiendo de la radiografía, muy amplia.
-Mayor aplomo a la hora de pintar.

Pero, luego te encuentras con sus defectos.

-Es un material rígido y no precisamente delgado, lo que lo convierte en un material bastante resistente a la hora de recortarlo.
-Es un material que no siempre se tiene disponible en casa y, sobre todo, no se tiene disponible normalmente en el tamaño deseado.

Si combinas sus virtudes con sus defectos, pronto te das cuentas que las radiografías sólo es un material recomendable cuando no se tiene nada más y el trabajo que se quiere realizar va a ser pintado y repintado muchas veces. En cualquier otra situación yo recomiendo recurrir a materiales comprados específicamente para ser recortados o quedarnos con nuestras fieles cajas de cereales.

Una vez llevemos un tiempo recortando, pronto nos daremos cuenta que las limitaciones de estos materiales son más importantes de lo que puede parecer a simple vista. Sobre todo, porque todo el mundo que se aficiona a esto quiere terminar pintando en un formato algo mayor.

Llegados a este punto, las opciones son casi ilimitadas (el abanico de cartones y plásticos disponible en el mercado es muy amplio), pero yo me voy a centrar en las dos opciones que nos han dado mejor resultado según el tamaño en que trabajamos.

a) Formato medio (hasta A3).


Para trabajos pequeños y medios, el mejor material disponible es el acetato (el plástico que se utiliza de tapa en las encuadernaciones de copisteria).

Y es que este plástico ofrece las mismas ventajas que las radiografias, pero sin apenas ninguno de sus inconvenientes. Es decir, buen aplomo y superficie lisa, pero además, fácil de recortar y muy fácil de encontrar. Además, a la lista de sus ventajas se puede añadir el hecho de que sea transparente, lo que nos permite recortar directamente la plantilla sin tener que recurrir al paso previo del mercado.

b) Formato grande (hasta A0)


Para trabajos más grandes, el material ideal son las cartulinas satinadas por ambos lados de un gramaje medio (unos 200g/m2).

Y es que estas cartulinas subsanan en gran medida el principal problema que presenta el papel, cartón y similares... y es que son muy impermeables, lo que permite realizar un buen volumen de copias antes de que la plantilla se deteriore. Además, al no ser un gramaje excesivamente alto, son más fáciles de recortar que las cajas de cereales y ofrecen una gran superficie para trabajar.

Además, a diferencia del acetato, del que es muy difícil encontrar láminas grandes, su precio no se dispara y es un material bastante económico (cada lámina de metro cuadrado te sale por alrededor de 1 euro si haces un pedido decente en una imprenta).

Su único inconveniente: a diferencia del acetato primero debe marcarse y luego recortarse, lo que convierte el recorte de la plantilla en un proceso laborioso en el que te tienes de armar de paciencia.

Entrevista a Felipe Martín

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Bueno, hoy y aquí empieza esta andadura con las entrevistas. La primera víctima, además de conejito de indias, será Felipe Martín, más conocido como R2-D2 entre los usuarios del foro de Bubok y ganador del XVIII concurso de relatos organizado por los usuarios de esa plataforma con su relato “La mujer que sabía demasiado” y autor de la novela "El héroe insuficiente" que podéis encontrar en descarga directa y gratuita en Bubok.


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Lo primero, quizá, es saber como te picó el gusanillo de la escritura. ¿Es una afición de toda la vida o es un hobbie por el que te picó la curiosidad con cierta edad?

Como todo el mundo, de adolescente "escribes" algo. Luego, cuarenta años en blanco, y quizás la pregunta es ¿por qué no escribiste durante esos cuarenta años?

En la respuesta caben muchas cosas. Porque no sabía, por ejemplo. Y en ese "no saber" tienen bastante culpa los profesores de literatura que le tocaron a mi generación. Te gusta leer, te gusta escribir. Pero tienes dieciocho años y no entiendes el mecanismo, por qué no funciona.

En todo caso, la decisión consciente de no escribir, tomada hacia los veintipocos años, fue argumentada así: no tenía nada que decir. Lo que yo pensaba, sentía, sabía o podía contar, no interesaba al mundo.

Después, he cambiado de opinión. Y al querer contar algo es cuando me he enfrentado al mecanismo, al qué es esto de la literatura..

A qué te refieres con qué te has enfrentado al mecanismo... ¿a los concursos quizá? Al mercado editorial? Es decir, vayamos por partes. ¿A cuántos concursos te has presentado? ¿Has ganado alguno?

Más allá del concurso de usuarios Bubok no he ganado ninguno, aunque también es cierto que me he presentado a bien pocos.

Veo que has terminado publicando en bubok. ¿Has tenido antes contacto con el sector editorial más tradicional?

Ni antes, ni ahora. Me acabo de comprar un iLiad, y aparte de disfrutar de él, espero haber puesto un granito de arena para remover los cimientos del negocio editorial. La puta realidad es que el arte lo controla el mercader, y el productor está en manos del distribuidor. Inundemos el mundo de pdfs.



¿Qué opinas pues de la actual industria editorial?

Durante dos siglos, los mercaderes de la cultura, aprovechándose de su posición interpuesta entre el autor y el lector, han determinado y dictado qué se debía publicar y qué no, qué debía comprar el lector y qué obra no debería alcanzar las librerías.

La ideología subyacente a este modo de explotación es la del endiosamiento del Autor. El autor es una Marca, es el producto. El lector no compra obras, compra la Marca. Con una adecuada promoción, cualquier escritor mediano que reuna condiciones de oportunidad (presentador de televisión, actor o, simplemente, un perfil histriónico adecuadamente construido) puede ser elevado al Parnaso literario de los Vips, los hipers y las librerías de barrio.

El desarrollo de las fuerzas productivas (internet, ebook) pone en cuestión las bases de su ilegítimo poder. Han surgido nuevas formas de intermediación entre autor y lector, atajos más bien, que los viejos poderes tratarán de controlar.

Entonces... ¿hacia donde crees que avanzará la industria con el más que plausible boom de los e-books combinados con el potencial de difusión de la red?

No sé cómo funcionará el futuro. No lo saben ni los que actualmente dominan la intermediación de la impresión en papel y el circuito de marketing y distribución correspondiente.

¿Bastará hacer ruido con blogs y "facebooks"? Con seguridad, no. Obama ha utilizado esos medios, pero no han sido esos medios los que han hecho a Obama. El boca-oreja, ni aún con la inmediatez y ubicuidad de internet, no será suficiente.

Seguirá habiendo algunas "plataformas" desde las que algunos dirigirán la opinión, el mercado. Babelias... Premios, Concursos y Montajes parecidos. Operaciones Triunfo, quizás. Media, espectáculo. Espuma, mucha espuma. Un autor que no había vendido cincuenta ejemplares en toda sus vida, se muere y a los meses está vendiendo millones. Eso solo es posible por los media. No es natural. El consumo está dirigido.

No sabemos cómo serán los nuevos medios de manipulizar y mediatizar el consumo del producto cultural "literatura", salvo que su poder y su capacidad de influencia no estará en el control de la impresión/distribución del producto cultural "papel".

Habrá otras formas de distribución para el libro electrónico, pero no sabemos cómo serán. Ni, por tanto, hasta que punto pueden ser controladas y monopolizadas. Los experimentos que ahora vemos (Lulu, Bubok , Librovirtual.org...) sólo nos dicen una cosa: que todo cambia muy deprisa, y que algunos más atrevidos, audaces, ingenuos o visionarios tratan de encontrar su oportunidad.

Lo único que se puede hacer, realmente, es escribir. Eso sigue siendo igual ahora que antes.

Pero a diferencia de hace unos años, para que lean tu novela no debes contratar una mecanógrafa y pagarle 300 páginas mecanografiadas en tres copias con papel carbón. O mecanografiarla tu mismo. Nadie sabe lo que es eso, mecanografiar 300 páginas, pero "eso" es el contexto del Planeta. Y ese contexto se ha acabado.


Entonces, ¿qué crees que deberíamos hacer nosotros, los escritorzuelos?

En el plano ideológico, rechazar el valor del Autor como marca. Pero sería inconsecuente señalar con el dedo cada vez que Vargas Llosa viaja al Congo disfrazado de Dr. Livingstone, y promocionar nosotros mismos el culto a la personalidad del autor. Como parece que vamos a hacer con este conjunto de entrevistas.

¿Que es el Autor? Nada. El Autor no importa. ¿Por qué miramos con cuidado el lugar donde figurará nuestro nombre junto al título de la obra? Nos contamina la ideología del enemigo

El autor es solo un hilo que enhebra el conjunto de una obra. Un hilo más grueso, cuanto mejor y más abundante sea esa obra.

Sólo hay una tarea válida: escribir. Lo único que te justifica, lo único irrebatible, es la obra que dejas. Con tu nombre o sin él.

Porque ahora ya no puede ser ignorada.

El Comité Central no puede decir cómo ni cuándo. Si lo supiéramos, el enemigo también lo sabría. Técnicamente, el coste de distribución de la obra caerá a cero en cuanto los lectores electrónicos sean de uso masivo.

Solo unas líneas de actuación:

Hay que enfrentarse a todos los sistemas de gestión de derechos, a la SGAE, a los DRMs de Adobe, de ePub. Y frente a la coartada de quién retribuirá al autor por su obra, hay que reivindicar el modelo del creador que no vive de su creación. Como ha sido siempre en la historia, hasta hace dos siglos.

Y predicar con el ejemplo. Escribir, porque es lo único que nos justifica, y publicar "de gratis". Buscar y apoyar los nuevos canales. Incluso, los que como Bubok, inconsecuentemente, juegan a las dos barajas, tratando de repetir en el nuevo escenario los viejos esquemas.

He aquí a un nuevo aspirante a Lars Von Triers. ¿Qué propones algo así como una Literatura Dogma?

Ya lo sé. Pero El hombre que fue Jueves es muy sugerente.

La diferencia entre Dogma 95 y lo que yo propongo es que Lars von Triers "prescinde" de algo que los espectadores no van a prescindir buena imagen y sonido), sólo por hacerle la puñeta a los grandes de la industria cinematográfica.

Y mi propuesta, si el Lector electrónico se convierte en una realidad a corto plazo, es que la Literatura Dogma -si la quieres llamar así- podrá competir con la otra sin ningún perjuicio para el lector, que leerá en igualdad de condiciones a Coronel Tapioca y al último chalado que haya parido algo ingenioso y original.

De modo que crees que la irrupción del libro electrónico combinado con las facilidades de difusión que permite la red pueden suponer un sacudida al actual modelo de mercado editorial, ¿no?

Sé que está cambiando, que el camino entre el escritor y el lector está cambiando. Pero no sé cómo va a quedar. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero algún cambio se va a producir.

Volviendo a tu labor como escritor, ¿cual fue tu peor momento ante un folio en blanco?

He estado treinta años ante un folio en blanco. En cierto modo.

Al cabo de esos treinta años, arrancó El héroe insuficiente. 1999, primer párrafo. 2001, primer capítulo. Terminado en 2004. Se lo di a leer a un amigo, la única persona que sabía que yo escribía. Su respuesta fue tan gélida, que el libro y la literatura quedaron aparcados por cinco años.

Hasta Bubok. Bubok (la ilusoria imagen de que hay algún lector para lo que tú escribes) me dio el impulso para "volver a montar" El héroe insuficiente. Básicamente, quitar capítulos, desechar texto. Y un repaso al resto.

Y el concurso. El concurso me ha desatascado, me ha descubierto a mi mismo que puedo escribir otras cosas que El héroe insuficiente. Porque el concurso te da lectores muy reales, de carne y hueso. Sabes que lo que escribes va a ser leído y juzgado sin complacencias. El concurso es una "provocación" en su sentido más genuino a la escritura.

¿Tienes algún truco para superar el bloqueo del escritor?

Te voy a responder con un ejemplo, aunque quizá no sea exactamente la respuesta que esperas. Bien, ahora tengo otro proyecto "largo" en marcha, y está atascado. Digamos, es una novela. Digamos que tiene título: Islandia. Todos los días abro el documento, lo releo, y llega a un punto en el que se me quitan las ganas de escribir. Porque lo que hay allí puesto "no funciona".

No funciona, lo sé. Doy gracias al concurso, porque aquí he aprendido que lo que estoy escribiendo en Islandia no va a funcionar.

Pero no lo desatasco. Un problema "técnico" que no resuelvo. Lo que me impide resolverlo es que... no tengo impulso. Lo que a su vez te lleva a reflexiones sobre por donde discurre o se escapa tu afán de pelearte con el mundo, un afán que siempre he tenido.

Si te quedas en blanco ante una hoja en blanco, es porque no tienes nada que decir. Porque estás jugando a escribir "literatura" o a otra cosa. Te falta el impulso genuino: querer decir algo. Si quieres decir algo, lo dices. Si lo relees o ves que no funciona, lo reescribes.

Supongo que todo el mundo tiene un género en el que se siente más cómodo y otro que le gusta más leer, a veces coinciden... en tu caso ¿cuál es tú género favorito a la hora de escribir? ¿y a la hora de leer?

No tengo géneros, ni mucho menos. He leido, por ejemplo, la suficiente novela histórica como para llegar a la conclusión de que bajo ese género se esconde mucha trivialidad y pasatiempo. Idem con la ciencia-ficción. No distingo géneros, pero sí calidad.

Sí que puedo decir que me chiflan las memorias. Me da lo mismo que sean las de Jenofonte (Anábasis) que las de Gerald Brenan, Doris Lessing o León Trotsky.

A la hora de ponerte escribir... ¿crees que hay algún autor que puedas considerar una influencia importante? Aunque no lo haya... ¿cuales son tus autores favoritos?

Posiblemente, Tolstoi.

Ahora voy a preguntarte por una duda personal que me corroe desde que te leo en “nuestro” concursillo... ¿qué tienes en contra de los textos en primera persona?

En sí, nada. Pero...

Suelen ser lo primero que se empieza a escribir en la adolescencia. Me recuerda unos ejercicios espirituales en los que el páter correspondiente nos "animaba" a llevar un diario de aquellos días. Después, cuando nos daban un rato de sano desfogue (o sea, un paseo), el cura aprovechaba para entrar en nuestra celda y leer nuestras intimidades. Lo sabíamos por algunos comentarios "personalizados" que soltaba en las charlas.

Ese tipo de "literatura" se prolonga en años sucesivos en forma de diario íntimo (nada que oponer a la práctica de un diario para uno mismo), pero a veces toma la forma de "me expreso" dirigida a los demás. En ese tipo de textos, mi primera reacción es levantarme y abrir las ventanas: dejar de leer.

Lo cierto es que, recién "entrado" en bubok, mi alergia a los textos en primera persona era tal que me costaba "entrar" en aquellos que la utilizaran para el narrador. Curvas, por ejemplo. Mal leido, por ese prejuicio mío. Ya sé que Daniel es todo lo contrario, un gran fingidor (a sus clones me remito).

Ya he superado ese sarpullido. Reconozco que en nuestro concurso no se da apenas -o no recuerdo- ese uso de la primera persona. Se da el genuinamente literario: un personaje de ficción, inventado, al que se le hace hablar.

Tardé cuatro certámenes en decidirme a utilizar la primera persona. Los mismos que tardé en ganar. Ahora, la mayor parte de mis relatos utilizan esa "voz".

Tengo algunos textos "experimentales" que buscan no sólo la tercera persona, sino la máxima impersonalización, la mínima focalización. Todo lo que he presentado al concurso así, ha fracasado estrepitosamente. Es muy difícil escribir así. Y algunas cosas no las he presentado al concurso por estar de MdeC o por no caber en 1400.

Creo que uno no debe ser dogmático, o tener preferencias. Al contrario, narrar tiene que tener siempre una "intención". El lector tiene que percibir que el torrente de información que se le proporciona va hacia algún lado. La intencionalidad más sencilla de mostrar es el deseo de un protagonista. Carlitos quiere que le pique un bicho para ser como Spiderman. Ya está, el texto ya tiene intención de principio a fin. Sencillo. La focalización en un protagonista y su deseo, da coherencia a los textos. Desfocalizar te sitúa ante el problema de "construir" un discurso o una argumentación narrativa ¿con qué intención?

Creo, además, que narrar y argumentar son muy similares. No narramos como un espejo, como una cámara puesta en una esquina recogiendo todo. Narramos con intención. Narrar es defender algo, una tesis de algún tipo.

Y para ir terminando... sé que tienes una obra publicada en ese mar tan heterogéneo que es bubok, ¿qué nos puedes decir de ella?

El héroe insuficiente. Podríamos decir que es una deconstrucción de la Iliada, jaja.

Para terminar, ¿tienes alguna página web o blog donde podamos seguirte?

No, no tengo nada. He hecho pruebas con un blog, que mantengo en estado privado para no verme arrastrado por el rollo "te visito, me visitas". Se me da mal ese tipo de sociabilidad. Y no lo tengo claro como funciona el mundo internet, y cómo debería hacer llegar lo que escribo al posible lector a través de internet. No lo tengo claro, y no me gusta tener un blog o un perfil en Facebook, "porque todo el mundo lo tiene".

Mis aspiraciones de presencia pública, por ahora, se reducirían a tener un pequeño escaparate, una web sencillita, convencional, con enlaces para descargas digitales y algunos textos cortos en línea. Nada más. Si no lo he hecho ya es porque no sé hacerlo (un editor html, administrar un sitio...), y quizás no tengo el aliento para aprender. Me he ganado la vida dieciséis años como profesional de la informática, y después de esa experiencia debo decir que lo primero que me produce cada nueva sigla o término de jerga es... aburrimiento.

Tampoco creo que el mundo se derrita el día que yo aparezca en la red.

La mujer que sabía demasiado

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He aquí el relato ganador del XVIII concurso de relatos bubok, escrito por Felipe Martín, más conocido como R2D2 y del que mañana os ofreceré una extensa y más que interesante entrevista:


LA MUJER QUE SABÍA DEMASIADO


- Siéntate. ¿Con leche?

No, no me molesta que fumes.

Tienes motivos para estar recelosa y con las uñas afiladas. Todos estos años te has sentido traicionada, nunca diste crédito a tu padre, y ahora te preguntas por qué la madre que te abandonó quiere darte explicaciones.

Yo también he llorado estos años. Pero comprendo que cualquier cosa que te diga sobre mis sentimientos te parecerá una impostura, mientras no entiendas por qué lo hice.

Tenías diez años. Déjame que te cuente lo que me ocurrió cuando yo tenía esa edad.

Acababa de hacer la Primera Comunión. No, tú no la hiciste. Yo no quise. Sí, la ilusión de todas las niñas. Pero un rito tan cruel como la ablación del clítoris. Te hacen creer que un ojo omnipresente y omnisciente te vigila en todo momento, juzgando sin piedad cada uno de tus actos. Mejor que no pasaras por eso.

¿Sabes lo que es el pecado? ¿Pecado mortal, venial? Yo comulgué en pecado mortal. Me había confesado el día anterior, como todos los niños. Aquella tarde, en el pueblo, robé unas peras. Y al día siguiente comulgaba.

Una niñería, sí. Pero no te imaginas qué angustia puede sentir una niña en el momento de tragar la hostia consagrada.

Días después enfermé. Una meningitis de tipo desconocido. Desperté en el hospital. Antes de perder la conciencia, yo sabía que aquella fiebre, el dolor de cabeza, la nuca dolorida, los ojos que no podía abrir a la luz, todo aquello era el castigo por haber comulgado en pecado.

Estuve ingresada varias semanas. Cuando volví a casa y a la escuela, ya no era la misma. Había adelgazado. Me había vuelto una niña taciturna, extraña. Sentía alegría, tristeza, miedo, rabia o felicidad, a golpes y a veces simultáneamente, sin que pudiera explicarme cómo y por qué.

Pude enloquecer. Hasta que me di cuenta: percibía lo que estaba a mi alrededor. A todos los seres vivos capaces de sentir, desde el ratón más pequeño hasta el ser humano.

En clase, mi estado anímico era un compendio incoherente del de mis compañeros, ¿Por qué temblaba yo, si quien salía a la pizarra era otro? ¿Por qué me regocijaba, si detestaba a ese profesor sádico? En la calle, la gente que educadamente se aparta a tu paso, a mí me golpeaba con sus emociones. Un gato agazapado en la copa de un árbol, era un faro emitiendo señales de alerta y de miedo. Y en una visita al zoológico, yo hubiera querido pedir a los empleados que limpiaran el tedio, la angustia y la locura de las jaulas.

Me rescató aprender enseguida a diferenciar las emociones ajenas de las propias, trazar con nitidez la barrera entre mi interior y el mundo exterior, que se había desdibujado.

No es una percepción direccional, como la vista o el oido. Es... como olores. Cuanto más cerca, más intensos. Puedes captar la onda emocional de otra persona a través de una pared, de una mampara.

Cuando estás rodeada de gente, no sabes a quién corresponde lo que percibes. Tienes que interpretar: qué está ocurriendo, a quién le importa, por qué. Conjeturas. A veces, el emisor es alguien inmerso en sus recuerdos, en una ensoñación impenetrable. Entonces buscas a tu alrededor a alguien con la mirada perdida, con la cabeza gacha...

Aquella capacidad me dio poder sobre los que me rodeaban. Yo sabía de cada uno mucho más de lo que ellos se imaginaban. Con mis poderes de bruja defendía al débil, sí. Pero a veces, ni con el más indefenso era lo bastante comprensiva si lo descubría en alguna mezquindad.

Los poderes solo deberían ser otorgados a los puros de corazón. Y no hay nadie así, créeme. Ni la madre que tú adorabas de niña.

Estudié Medicina y Psiquiatría. He depurado mi capacidad de identificar e interpretar los distintos “olores” que percibo. Las mezclas son difíciles: alegría con pesadumbre, rabia con miedo... Más difíciles aún, si hay más de una persona. Lo peor es la nada, ese estado de apatía inmotivada, sin culpa, ni tristeza, ni ira, ni dolor. Una persona así es invisible para mí.

Un día pasé junto a una joyería y me golpeó una avalancha de ansiedad y compulsión a la acción. Miré a mi alrededor: había varios hombres al acecho. Imprudentemente, saqué el móvil allí mismo y marqué el 091. La operadora despachó con oficio mi inverosímil aviso: “gracias, mandamos un patrulla”. No hizo falta: los delincuentes, alarmados por mi gesto, dieron media vuelta, para desespero de la policía, que había montado una jaula para pillarlos in fraganti.

A los días, me llamaron de Jefatura. Habían revisado las grabaciones del operativo fallido. Así conocí a tu padre. Cuando me interrogó, quise ocultarle la causa de mi clarividencia. Yo había sido examinada ya en dos ocasiones por un equipo multidisciplinar, con resultados tan decepcionantes que prefería olvidar. Pero tu padre tenía los antecedentes.

Empecé, a modo de prueba y como un juego, patrullando el Metro con un secreta más dos uniformados como cebo. Mi indicativo era Papa-Sierra: PSí. Era excitante participar en una acción que yo desencadenaba marcando al sospechoso. Carteristas, gente que estaba en busca y captura. A veces caíamos sobre pobres diablos, aterrorizados por demonios interiores.

Seguí depurando mis habilidades.

Es duro estar entre multitudes. ¡Hay tanto dolor, tanta miseria!

Un día me llamaron del CNI. Ahora viajo con frecuencia al País Vasco, a Francia. Soy un sabueso. Mi rastro es el del miedo, la ansiedad, la soledad, el acoso. Una vez encontré a un secuestrado abandonado por sus secuestradores, bajo el suelo de hormigón de una nave industrial. Pero en general persigo a los que viven bajo una paranoia de clandestinidad, de ocultación, de medidas de seguridad. A veces asisto a los interrogatorios de los detenidos y les arranco información que ni ellos saben que dan.

Me casé con tu padre. Mi segunda experiencia. Fracasó por la misma razón que la primera: mis poderes. Mis poderes y el amor se llevan mal.

Me resulta fácil flirtear. La otra persona es para mí como un libro abierto. Es como jugar al póker viendo las cartas del contrario. Y una noche de amor es extraordinaria cuando puedes fundirte de una manera tan total con la otra persona. Pero la vida en pareja es otra cosa. Cuando el otro se da cuenta que no tiene intimidad frente a ti, que tú estás viendo todos sus miedos, deseos, aburrimientos, por no hablar de las infidelidades de pensamiento...

Tu padre no lo soportó. Lo entendí. ¿Qué otra cosa puedo hacer? En el CNI vivo semiaislada. Algunas veces me utilizan para asuntos internos. Basta que yo asista a una reunión, para que se dispare la desconfianza. Y las amistades... La gente prefiere tratar conmigo por teléfono o correo electrónico, con distancia por medio. Pocos aceptan tomar un café conmigo de vez en cuando, o acompañarme a algún sitio. Esas personas me otorgan una confianza extraordinaria al dejar que me acerque, y yo les correspondo con la discreción más exquisita.

Pero son personas que no te importan. La persona que tú amas, la que vive contigo, ¿qué puede esperar de ti, sino que acapares de ella todo el conocimiento que puedas? El amor es un juego de equilibrios, ¿y hay algo más desasosegante que uno de ellos esté desnudo delante del otro, sin ningún espacio de reserva, de ocultación? Tu padre y yo nos separamos.

Tú, mientras tanto, habías crecido. Para un bebé es un don del cielo tener una madre extrasensitiva. Pero empezabas a ser una personita. Llegó el momento de la Primera Comunión. Discutí con tu padre para que no la hicieras. Y entonces caí: te evitaba el trauma de un fantasma juzgador, pero ¿qué iba a ser yo en tu vida a partir de entonces, hasta que te independizaras de mí, sino una sombra perpetua controladora? ¿Qué hubiera ocurrido cuando empezaran a gustarte los chicos y te dieras cuenta de que eras transparente para mí? No hubieras podido mentirme, no hubieras podido decirme que te habías quedado a dormir en casa de una amiga para ocultarme tu primera aventura.

No, mi poder te hubiera condenado a una infancia perpetua. Hubieras acabado por escapar de mí, odiándome, después de años de sufrimiento.

Por eso me fui de tu lado.

Sólo siento no haber sido entonces capaz de inventar una mentira que engañara de verdad al corazón de una hija.

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1ª PARTE
2ª PARTE

Desperté el día siguiente en el hospital. No era un hospital normal. Pronto descubrí que en realidad me habían llevado a una base militar. Fuera de la habitación oí como el doctor hablaba con un hombre de mediana edad enfundado en un traje verde.

-Coronel Sanders, ya ha despertado, sus constantes vitales son estables, a pesar de todo parece que está sano.
-Excelente, ¿puedo verle?
-Por supuesto señor.

El coronel entró en la habitación con una sonrisa de oreja a oreja. Después de presentarse e intentar tranquilizarme, trató de explicármelo todo... todo lo que el creía conveniente que supiera.

Había sido un bebé probeta parte del proyecto human +. Un proyecto que consistía en preparar humanos con habilidades especiales para que pudieran servir para proteger el país en caso de situaciones muy particulares. Me contó que formaba parte de un proyecto prácticamente enterrado, cubierto por sus propios fracasos, del que yo era último vestigio.

Después de esa charla empezaron las pruebas, luego el entrenamiento. Me explicaron exactamente en que consistía mi poder. Básicamente podía crear y controlar cualquier campo electromagnético, en un principio los que generase a mi alrededor, más tarde me explicaron que podría controlarlos a distancia. Era cierto.

Y como era de esperar, si me crearon fue para encontrarme una utilidad y parece que ha llegado el día. Hoy, 25 de octubre de 1962, la Unión Soviética, desde su base estratégica en Cuba ha lanzado sus dos primeros misiles armados con una cabeza nuclear. Estados Unidos ya ha respondido lanzando su prototipo de misil transoceánico hacia Moscú.

Confían en que ellos no tengan escudo antimisiles... además también confían en su propio escudo. Confían en mí. Sin embargo, en este preciso instante, con dos bombas nucleares en camino, sólo puedo pensar en si existía la más mínima posibilidad de que mi madre desconociese mi naturaleza. De que en el fondo fuese criado como un niño normal. Sólo puedo pensar en mi vida mediocre que me resultaba plácida. Sólo puedo recordar el enorme desprecio que aún siento por todo lo que la rodeaba... sólo puedo pensar en que, en el fondo, lo único que siempre había deseado, para lo bueno y para lo malo, era ser normal.

Yo no quería ser especial. Yo no quería ser un niño frágil y enfermizo de pequeño. Tampoco quería que esas inseguridades enterrasen todo aprecio que hubiese podido tener hacia mis semejantes durante mi adolescencia. Yo nunca quise ser un héroe... y la verdad es que en este preciso instante sigo sin ver demasiadas razones para querer serlo. De hecho sólo veo una, mi madre.

Y mientras el Coronel Sanders hace rato que me grita para que prepare la red magnética preliminar... yo de lo único que soy capaz es de responderle con una pregunta:

-Coronel... ¿sabía mi madre qué era yo en realidad?