Supongo que dejando a un lado la pretenciosa (y fallida) Revolver, y a falta de ver Rocknrolla, puedo decir que esta es la película que me ha gustado menos de Guy Ritchie. En gran parte porque en esta película los personajes carecen de la fescura de los que poblaban Lock'n'stock y Snatch, pese a los intentos del guión por otorgársela. Porque este Sherlock y este Watson me han parecido dos estereotipos a los que Guy no se ha molestado en añadirles demasiados matices. Holmes es el genio impertinente e impulsivo, ocurrente y dicharachero. Watson el personaje más templado que ofrece su contrapunto. Hasta aquí bien, pero se quedan en eso, no hay más matices. Son la pareja arquetípica que se mueve en diálogos acartonados y poco creíbles. Su vertiente humana, miedos y debilidades, se intentan insinuar sin éxito. Por lo que termina pareciendo que la película se centra en la acción y termina reduciendo a los dos protagonistas a la dimensión de dos títeres poco interesantes pese a las más que correctas interpretaciones de Downey Junior y Jude Law.
Por si esto no fuese suficiente, el estilo de Guy Ritchie no termina de irle bien a la película. Abuso de la cámara lenta, del subrayado en la voz en off y, como no puede faltar en sus películas, la secuencia final donde se resuelven y explican todas las trampas que la película ha ido planteando. Un giro que si bien en sus otras producciones resultaba tolerable e incluso efectivo, en esta es un recurso previsible y, valga la redundancia, tramposo.
En cierto modo, esta película me ha recordado más a un episodio largo de la serie de anime “El detective Conan” que, como sabrá muy bien todo aquel que haya visto alguno de sus episodios, se limita a ofrecer rocambolescos ejercicios de fuegos artificiales a base de plantar setas a lo largo del metraje, que en cuidar sus personajes y darle un toque mínimamente verosímil a la historia.
Para rematar, esta sensación de alejamiento que producen los personajes y lo artificioso de la historia que plantea hace que esta película ni tan siquiera luzca una de las mejores virtudes del cine de Ritchie: la capacidad de ofrecer un entretenimiento endiablado de principio a fin. Y es que muchos tramos de esta película se hacen largos.
En definitiva, una película que ofrece entretenimiento y espectáculo a ratos, pero que resulta demasiado artificial incluso para el cine de Guy Ritchie.
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Por si esto no fuese suficiente, el estilo de Guy Ritchie no termina de irle bien a la película. Abuso de la cámara lenta, del subrayado en la voz en off y, como no puede faltar en sus películas, la secuencia final donde se resuelven y explican todas las trampas que la película ha ido planteando. Un giro que si bien en sus otras producciones resultaba tolerable e incluso efectivo, en esta es un recurso previsible y, valga la redundancia, tramposo.
En cierto modo, esta película me ha recordado más a un episodio largo de la serie de anime “El detective Conan” que, como sabrá muy bien todo aquel que haya visto alguno de sus episodios, se limita a ofrecer rocambolescos ejercicios de fuegos artificiales a base de plantar setas a lo largo del metraje, que en cuidar sus personajes y darle un toque mínimamente verosímil a la historia.
Para rematar, esta sensación de alejamiento que producen los personajes y lo artificioso de la historia que plantea hace que esta película ni tan siquiera luzca una de las mejores virtudes del cine de Ritchie: la capacidad de ofrecer un entretenimiento endiablado de principio a fin. Y es que muchos tramos de esta película se hacen largos.
En definitiva, una película que ofrece entretenimiento y espectáculo a ratos, pero que resulta demasiado artificial incluso para el cine de Guy Ritchie.
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El sábado pasado fui a verla y la verdad es que no me convenció mucho. Y eso que tenía varios puntos a su favor: el personaje de Doyle es uno de mis héroes favoritos, Jude Law es un crack (en Enemigo a las puertas estuvo soberbio) y tanto Cerdos y diamantes como Lock`n`stock me parecieron dos auténticas maravillas. Supongo que el problema está en la visión que tiene el director del personaje. Y es que las adaptaciones son un arma de doble filo. Eso sí, lo que es entretener, entretiene un rato... :D
ResponderSuprimirBueno, lo cierto es que Guy Ritchie no adapta el personaje de la novelas de Doyle, sino de un comic que ya presentaba a unos peculiares Sherlock y Watson (y del que ahora mismo no recuerdo el autor).
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