Entre una expressió i una mirada... Un gest

votar

.
Ya tenemos abierta nuestra nueva exposición:

"Entre una expresión y una mirada... Un gesto"

Permanecerá abierta del 7 al 19 de septiembre en Mollerussa. En ella se encuentra una selección de nuestras mejores piezas, además de unos cuantos relatos y textos que se han ido colgando en este blog a lo largo de casi dos años.


Os dejo aquí el cartel. Pronto vendrán algunos vídeos.

Después del salto podéis encontrar el único texto inédito que hemos colgado. Un fragmento del prólogo de una novela que tengo entre bastidores.


¿POR QUÉ UN BESO?

Dicen que una novela, un relato o un cuento no empiezan en el primer párrafo, sino que comienzan en el título; ahí es donde el futuro lector obtiene la primera impresión, ahí es justo donde puede desequilibrarse la balanza entre dar o negar la oportunidad a un texto.

A partir de esta idea, me di cuenta, poco después de empezar a juntar las primeras letras, a atar las primeras frases que poco a poco fueron componiendo los diferentes párrafos y capítulos de la novela que ahora tiene entre sus manos; de que necesitaba encontrar para el titulo el gesto que mejor definiera el amor. ¿Por qué me quedé con un beso entonces? ¿Por qué no un abrazo? ¿Por qué no una caricia? ¿Por qué no una simple mirada?

Lo primero que tuve claro a la hora de escoger entre todas esas opciones es que necesitaba que ese gesto tuviese un claro componente sexual. No bastaba con que sugiriese la unión entre dos personas a un nivel afectivo. Debía significar una clara muestra de cariño, pero que a diferencia de un abrazo no aportase otras connotaciones como la compasión, la nostalgia o la amistad. Y que a diferencia de una caricia debía sugerir algo más que la posibilidad de juego o coqueteo. Ese pequeño gesto que diese nombre a la historia debía representar fielmente las ganas de dos personas de estar juntas, de quererse, de entregarse la una a la otra y de disfrutar, dos personas en pos de una felicidad compartida. No podía ser un gesto que se pudiese dar de un modo natural entre dos personas que simplemente se tienen aprecio y son capaces de sentir empatía. Y lo que separa y establece la frontera entre ambas situaciones, lo que al final diferencia la amistad del amor es, precisamente, el sexo.

Y, dando vueltas a la importancia de este punto, recordé un hecho que sucedió poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial. Después de la caída del Tercer Reich, hubo un periodo de transición en que los soldados norteamericanos permanecieron en territorio británico a la espera de su regreso a Estados Unidos. Una vez en su país, los excombatientes no dudaron en destacar en sus conversaciones la fogosidad de las mujeres inglesas y la facilidad con que terminaban estableciendo relaciones sexuales completas. Lo curioso de la situación es que, por su parte, las mujeres británicas no dudaban en afirmar justamente lo mismo de los soldados americanos. ¿Qué había sucedido?

Lo más normal sería atribuir esta situación de exaltación sexual a la extrema alegría que suponía el fin de una guerra tan larga y que se había cobrado tantas vidas. A la necesidad de disfrutar, al deseo de desahogarse. Ellos seguían allí, querían exprimir la vida, distanciarse y olvidar lo más pronto posible esos cinco años de sufrimiento. Y si bien este aspecto tuvo su influencia en este frenesí, los sociólogos de la época no tardaron en encontrar otra explicación.

El motivo de ese comportamiento lo atribuyeron al valor y ubicación en una escala cronológica, donde el último eslabón era el coito, que otorgaban ambos miembros de la pareja a los diferentes actos y gestos sexuales que se pueden dar en una relación. De este modo, mientras que para las británicas un beso no significaba más que uno de los primeros pasos a dar, para los americanos un beso coincidía con un estado más avanzado que, por ejemplo, una felación. Así que, al ver a las mujeres lanzarse a sus labios, ellos respondían bajándose los pantalones. Las diferencias culturales aceleraron el proceso fulminando casi todos lo eslabones intermedios.

Al recordar esta anécdota, me sedujo por completo el planteamiento de la mentalidad americana respecto al valor que otorgaban al beso. Mientras que una felación era poco más que un acto de alivio, la respuesta urgente al deseo de purgar una necesidad y, por lo tanto, algo instintivo y primario; un beso era el paso previo a consumar un acto de amor. El beso constituía el nexo perfecto entre el deseo sexual y el deseo de querer.

Fragmento del prólogo de la novela: "Buscando un beso"


Si a alguien le queda cerca, que se pase ;).

ENTRADAS RELACIONADAS


A touch of Grey- Cartel

A touch of Grey -Spot
Historia de una exposición: "A touch of Grey"

.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada