Una limpiadora destruye una obra valorada en 800.000 euros

votar

.

Éste fue el titular que usaron la mayoría de periódicos para hacerse eco de la noticia. Sucedió en el museo Ostwald de Dortmund y la mujer se defendió argumentando que creía que se trataba de una escalera o andamio utilizado para reparar alguna gotera.

En la siguiente imagen, podemos ver la obra antes de la destrucción. Un conjunto escultórico que consistía en una serie de tablones de madera salpicados con manchas de cal y yeso y un barreño que descansaba a sus pies.



Pero, más allá que para poner de manifiesto la irreparable pérdida, la noticia sirve para reabrir un viejo debate entorno al arte contemporáneo y su valor o, mejor dicho, la aparente arbitrariedad con la que los críticos atribuyen un valor a estas obras. Unas cifras que el ciudadano de a pie no alcanza a comprender y un tema en el que incluso críticos reputados no se ponen de acuerdo.

Y es que es normal que viendo la sencillez de según que obras, que el visitante que acuda a estos museos le cueste entender su valor, incluso conociendo la intención, significado y contexto en que fueron realizadas.

Lo que sirve para alimentar la otra parte del debate, esa en la que se debe tener en cuenta que las generalizaciones sobre la concepción que se tiene sobre el arte contemporáneo nos invita a pensar en que todo es un fraude, cuando lo cierto es que autores como Chillida y su obra, también es considerado arte contemporáneo.

Así que una breve reflexión sobre el asunto pronto abre cuestiones como: ¿es el arte contemporáneo un arte pensado para estudiosos y entendidos o dirigido más bien a mentes con tendencias elitistas y sibaritas? ¿los críticos y las galerias más reputadas son una herramienta al servicio de la búsqueda de obras con auténtico valor artístico o, como las agencias de calificación en el ámbito financiero, solo sirven para establecer valores ficticios de mercado que alimentan un gran negocio? ¿El arte contemporáneo es un fraude al servicio del ánimo de lucro de unos pocos o es una fuente de respuestas e innovación capaz de influir realmente en las nuevas tendencias y diseños?

Supongo que como siempre, en el término medio encontraríamos la respuesta a la mayoría de esas cuestiones... sin embargo, tengo la sensación que la mayoría de gente seguirá mirando con cierto recelo las nuevas tendencias artísticas, mientras elogia ciertos diseños que seguramente no hubiesen sido posibles sin el precedente artístico. Y para tratar de ilustrar esta última afirmación, voy a lanzar una última pregunta: ¿hubiese sido posible Custo sin Miró?

¿Vosotros que opináis sobre este asunto?

ENTRADAS RELACIONADAS


Alexandros Vasmoulakis

Arte a tiros
La obra maestra desconocida

VISTO EN

El País
.

7 comentarios:

  1. creo que la hubiese limpiado, si... para mí ese andamio de albañil no es arte, quizás el andamio de un albañil "colocado".... :)

    ResponderSuprimir
  2. Jajajjaja excelente la obra la verdad que esta muy buena. Esperemos que no todas sean asi..
    Saludos.

    ResponderSuprimir
  3. Muy chula la obra... Esta genial a quien se le hubiera ocurrido... jjaja.
    Saludos.

    ResponderSuprimir
  4. Podemos considerar que es arte si hay la mínima intención de comunicar o expresar algo.

    ResponderSuprimir
  5. Muy buena, mucha creatividad. me gusto

    ResponderSuprimir
  6. �Algui�n sabe qui�n es el autor de la obra?

    ResponderSuprimir